¿Viajar es caro? 5 meses, 2 países y miles de km Precio: 2000€ todo incluido.

Cuando le decimos a la gente que llevamos 5 meses viajando no es infrecuente encontrar miradas de confusión, sorpresa o incluso incredulidad. En algunas ocasiones nos miran como de arriba abajo sin decir nada; en muchas otras, directamente afirman: ¡Ah! Pero ustedes deben de estar montados en el dólar.

Pues la verdad es que NO. No estamos montados en el dólar (ni en el euro, vaya). Aunque suene sorprendente, viajar no cuesta dinero. ¡Se podría hacer gratuitamente si uno quisiera! Sabemos de gente que ha salido de casa sin nada, pero éstas, son otro tipo de circunstancias en las que no tenemos experiencia, así que no será el tema objeto de análisis para con este post.

Una buena forma de ahorrar viajando es moverse a dedo. Tardas más, pero el viaje suele ser más interesante.

Lo que sí sabemos es que lo que encarece los viajes son las comodidades a las que uno está acostumbrado, y las prisas que te llevan a querer hacer muchas cosas en poco tiempo. A modo de anécdota: cuando aún estábamos trabajando y solamente disponíamos de 17 días de vacaciones en verano, hicimos un viaje a Indonesia. ¿Sabéis cuántos vuelos cogimos en tan sólo 17 días? ¡9 vuelos! Lo pensamos ahora y… vaya par de locos. Estábamos tan ansiosos por aprovechar el tiempo que entre tours, islas, prisas y caprichos, nos gastamos algo más de 1.000 € por persona. Vamos, ¡lo mismo que nos gastamos ahora en 3 o 4 meses!

Actualmente hemos encontrado un equilibrio entre la comodidad que nos gusta (tomar una cerveza de vez en cuando, hacer algún tour, comer fuera unas cuantas veces por semana…), y un gasto contenido que nos permita estirar nuestro dinero hasta la próxima parada para trabajar de nuevo y volver a ahorrar. En este post te contamos cómo lo hemos hecho y cómo hemos ido evolucionando desde nuestros inicios en São Paulo, hasta el día de hoy, 5 meses más tarde.

En Bogotá no nos privamos de probar el Ajiaco, plato típico.

Al principio, como es de suponer, gastábamos más, pero poco a poco hemos ido aprendiendo una serie de truquillos que nos han hecho posible reducir el gasto de aquí y de allá.

Desde un inicio tuvimos claro que en el alojamiento no queríamos invertir mucho dinero. Los dos nos adaptamos a dormir donde sea (tenemos facilidad para coger el sueño rápido), así que normalmente nos decidíamos por la opción más barata que encontrábamos en internet. Pero ¡ojo! en Sudamérica los alojamientos más económicos no suelen estar publicitados, así que lo que mejor suele funcionar es llegar al lugar, explorar, preguntar e incluso intentar regatear a la hora de reservar habitación o cama.

Además, llevamos una tienda de campaña que hemos utilizado en numerosas ocasiones (¡ni se imaginan!): tanto en nuestras travesías de montaña o campings, como en otros lugares en los que se nos ha permitido acampar (ejemplo: en la Guajira, Colombia, estuvimos un mes entero alquilando parcelas para montar la tienda).

Acampados en una de nuestras travesías de varios días.

Con respecto a Couchsurfing, nos costó bastante arrancar porque viajábamos muy improvisadamente y no siempre sabíamos dónde íbamos a hacer noche (los gajes del autoestop, sobre todo en nuestro viaje por Brasil). No obstante, hemos conocido a muchos viajeros que se mueven así, y les ha ido de maravilla. Para ello es altamente recomendable adquirir una tarjeta de prepago del país en el que te encuentres, para tener siempre una mínima conexión a Internet. Debemos confesar que también hemos tirado de contactos que ya teníamos, o que hemos conocido de viaje, lo cual nos ha permitido quedarnos en sus casas en diversas ocasiones. Recientemente, sobre todo cuando vamos a destinos típicos o grandes ciudades, hemos probado a publicar en grupos de mochileros y viajeros que hay en Facebook, preguntando si alguien tiene hueco o una cama libre en casa. Es otra opción y ¿quién sabe? Algunas veces funciona.

En cuanto al tema comida, comenzamos como señores sibaritas haciendo desayuno, comida y cena fuera de casa. Sin embargo, en seguida vimos que a este ritmo poco íbamos a durar, y decidimos que lo mejor sería, por lo menos, desayunar y cenar en casa. El siguiente paso consistió, entre tanto arroz blanco y frijol (típico y extendido en toda Sudamérica), en aprovechar cada vez que teníamos cocina disponible -esto no siempre es posible- para hacer las 3 comidas en casa, a excepción de cuando nos veíamos vagos y perezosos, o simplemente nos apetecía comer fuera.

Arroz, salsa de tomate y cebolla, plátano frito y queso costeño. Esta comida la preparamos en casa.

Por supuesto, adaptarse a la comida local es siempre más económico. Cuando comenzamos por Brasil, nos costó un poco deshabituarnos a ciertos caprichos culinarios, como por ejemplo desayunar con cereales o tostadas de Nutella (en Brasil es realmente cara). Vimos que lo que nos costaba una caja de cereales o un bote de este delicioso dulce era el equivalente a lo que invertíamos en comprar leche, huevos, harina de yuca y alguna pieza de fruta, así que optamos por el “allá donde fueres, haz lo que vieres”, y ahora llevamos meses sin desayunar a lo españolito pero, ¡nos cuidamos como reyes! Otra cosa a tener en cuenta es dónde se adquieren los alimentos; los mercados en la calle suelen ser más baratos que los supermercados, y muchas veces preguntamos a algún vecino del pueblo o barrio para que nos recomiende alguna tienda a la que ir a comprar.

Intentamos quitarnos el vicio de calcular los precios en la moneda de nuestro país de origen. Lo mejor es adaptarse a la moneda del país que estés visitando. Por ejemplo, 6.000 pesos colombianos es el equivalente a menos de 2 euros o dólares. Hace unos días vimos que vendían unos trozos de pizza con muy buena pinta. Por ellos pedían esta misma cantidad, lo cual en España sería muy barato. Sin embargo, en Colombia por el mismo precio puedes encontrar menús que incluyan bebida, sopa y plato típico (arroz, frijol, carne, ensalada o patacón). Quizás a un español que esté turisteando por unos 15 días muchas cosas puedan resultarle una ganga aunque realmente no lo sean; no obstante, nosotros estamos haciendo un viaje mucho más largo y ¡cada céntimo cuenta! (Dato: al final no compramos el trozo de pizza).

Tratamos de aprendernos el precio aproximado de las cosas porque en muchas ocasiones hemos visto que lo inflan cuando ven que eres extranjero. Pronto nos metimos en la cultura del regateo, y aprendimos cuándo era momento de regatear y cuándo no: en los sitios en los que el precio está establecido no solemos hacerlo, pero cuando el precio no está escrito en ningún cartel o letrero, ¡amigo, somos duros como piedras! No nos da vergüenza ninguna andar preguntando el precio de las cosas antes de adquirirlas.

La fruta de mercado… ¡buena, bonita y barata!

Por lo general, viajando lento se gasta menos. Jugamos con los precios y las fechas de los transportes para adquirir tíquets a mejor precio. Nos da igual salir mañana que dentro de 5 días si el precio es más bajo. Siempre que podemos hacemos autoestop, y en cuanto al alojamiento, si sabemos que vamos a quedarnos más de dos días en un sitio intentamos que nos mejoren precio. 

Los tres puntos de gasto básicos son el alojamiento, la comida y el transporte. Aunque no somos muy dados a realizar tours, de vez en cuando hacemos alguno que sí valga la pena. En Brasil nos gastamos de media mensual algo menos de 400 €/persona, mientras que en Colombia hemos reducido a menos de 300 €/persona. Las razones son varias: las distancias en Brasil son continentales, y aunque lo hicimos casi todo a dedo, tuvimos que invertir bastante dinero alojándonos en cada punto del camino; en Colombia todo es más barato (no mucho, pero se nota); y la experiencia viajando, regateando y aplicando trucos.

Ruta hecha por Brasil y Colombia en los 5 primeros meses de viaje.

A modo de ejemplo, en un momento del viaje llegamos a un punto alejado de cualquier otro núcleo de población (Puerto Nariño, en el Amazonas colombiano). Nos quedamos sin dinero puesto que no había cajeros allí, y queríamos quedarnos unos días más. Ahí surgió la idea del trueque: intercambiar publicidad y trabajo de fotografía por alojamiento gratuito. No siempre lo hacemos, por ejemplo, cuando el alojamiento es tan barato que no merece la pena, o cuando solamente queremos hacer noche en algún sitio. Sin embargo, nos ha dado resultado en diversas ocasiones y hemos quedado ambas partes altamente satisfechas. Aclarar que siempre que hemos hecho esto ha sido con sitios que realmente nos han gustado, ¡nunca publicitamos algo que nosotros mismos no utilizaríamos!

En Bogotá también intercambiamos publicidad por alojamiento. Nos encantó este hostal.

El gasto en las ciudades suele ser más elevado: por el alojamiento, porque tendemos a comer más a menudo fuera de casa, por el transporte dentro de la ciudad (en grandes ciudades este punto es inevitable y el autoestop no es una opción), y de que además nos concedemos más caprichos (a todo el mundo le apetece de vez en cuando sentarse en una terraza a tomarse una cerveza, un helado o un batido de frutas).

De momento no hemos generado ingresos, pues tan sólo hace 5 meses que salimos de casa con nuestros ahorros listos para ser gastados. Sabemos que hay formas de ganar dinero viajando, y que mucha es la gente que las lleva a cabo (hacer artesanías, vender comida en la calle, hacer malabares, trabajos cortos y temporales, etc.). No obstante, nuestra idea es seguir disfrutando del viaje sin trabajar, hasta que se agoten los ahorros y tengamos que establecernos fijos en algún lugar para trabajar de nuevo durante algún tiempo. Seguiremos la filosofía de trabajar en países donde el sueldo sea más alto, para luego viajar por países donde todo sea más barato. De esta forma el dinero rinde mucho más.

Como ya hemos dicho, este es el estilo de viaje que nosotros hemos elegido. Sabemos que se puede viajar más barato y que mucha gente lo hace (obviamente también más caro). Sin embargo, pensamos haber encontrado el equilibrio que a nosotros nos satisface (de momento). Animamos a que cada uno encuentre el suyo pero… ¡no dejen de viajar!

Pueden consultar otros trucos relacionados con la economía del viajero en el post Viaja reduciendo gastos.

¿Creen que este presupuesto es alto?, ¿bajo?, ¿medio? ¿Qué se gastan ustedes cuando viajan? ¡Déjenos sus comentarios y compartamos más trucos sobre la economía del viajero!

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