Ganar dinero rápido: trabaja de picker en Canadá

El destino, la suerte, o nuestra propia elección, nos llevó a Canadá. Era nuestro octavo mes de viaje y las arcas monetarias se estaban agotando. Teníamos que buscar, y encontrar, algo para ganar dinero.

Durante el viaje habíamos oído varias historias sobre trabajos temporales muy bien remunerados que te hacían ganar miles de dólares en poco tiempo y que además quedaban dentro del continente americano. Los dos trabajos destacados de la lista eran el trimming de marihuana en California y la cosecha de la cereza en Canadá.

Después de oír varias historias sobre ambas opciones, nos decidimos por Canadá.

Puente Capilano
Puente Capilano, Vancouver (Canadá)

Tras ganar unos 10.000$ canadienses cada uno en aproximadamente 75 días, decidimos hacer este post para guiar a las personas que quieran probar suerte con este tipo de trabajo.

¡Adelante!

 

¿Qué necesito para entrar en Canadá como turista?

Dependiendo de tu país de origen necesitarás una documentación u otra. Lo mejor es que lo consultes en el enlace de abajo para ver cuál es la documentación que se exige a tu nacionalidad.

www.cic.gc.ca/english/visit/eta-facts-en.asp

Para los españoles es necesario:

  • Rellenar el formulario online (eTA) y abonar las tasas de 7 CAD (dólares canadienses). En un periodo máximo de 48 horas te envían un email con la confirmación de tu solicitud donde te dicen si eres apto o no para entrar en el país. No hace falta imprimir el email, ni anotar nada.

En este enlace puedes acceder a toda la información y solicitar tu eTA:

www.cic.gc.ca/english/visit/eta.asp

  • En el aeropuerto necesitarás tener el pasaporte al día y con una caducidad superior a los 6 meses.
  • Vuelo de salida del país. A veces lo piden a veces no. Si no quieres jugártela puedes comprar un vuelo en la fecha que planeas salir. Otras opciones son: falsificar un billete de salida o puedes comprar por 10€ una reserva de billete en esta página.

www.flyonward.com/es

  • Seguro de viaje

A nosotros no nos pidieron nada más que el pasaporte. La eTA ya la tienen en su base de datos.

 

¿Qué necesito para trabajar en Canadá legalmente?

La archiconocida Working Holiday Visa que en Canadá le llaman IEC (International Experience Canadá). Con este visado puedes trabajar y viajar por el país durante un año legalmente.

Tienes que cumplir una serie de requisitos, como por ejemplo, tener menos de 35 años. Después de rellenar un cuestionario verificarán si eres apto o no para la IEC.

Una vez eres reconocido como APTO pasas al “pool” de candidatos desde el cual se realiza una selección aleatoria.

trabajando manzanos
Así quedábamos tras un duro día recogiendo manzanas

Conseguir la IEC es una lotería y cada vez es más difícil que te toque (la demanda aumenta y el cupo no). Sin embargo, no pierdes nada por intentarlo. Verifica en el enlace cuándo se abren los periodos para solicitarla.

Evita cualquier página que no sea la oficial para tramitar este visado. Muchas son estafas y las que no lo son te cobran por algo que puedes hacer tú perfectamente. La página oficial de Canadá para tramitar la IEC y acceder a la información necesaria es:

www.cic.gc.ca/english/work/iec/

 

No tengo el visado IEC, ¿puedo trabajar en Canadá?

Sí, puedes.

Muchísima gente que está trabajando en las orchards lo hace sin el IEC y están cobrando sin problemas. En todo el país, y concretamente en el Okanagan Valley, se necesita mucha mano de obra que los propios canadienses no cubren. Esto es algo que el gobierno sabe y por eso “hace la vista gorda”.

Sin embargo, trabajar con la IEC bajo el brazo te proporciona una serie de ventajas:

  • Variedad de empleos a los que optar.
  • Se ven carteles de HIRING (contratando) por todas partes; locales comerciales, restaurantes, tiendas de ropa,… A estos puestos no puedes acceder sin tu IEC.
  • Trabajar de forma legal y segura.
  • Devolución de las tasas.
  • Seguro médico.
  • Seguridad en el pago.

Nosotros te recomendamos trabajar con la IEC y no jugártela.

 

¿En qué puedo trabajar?

Con tu IEC puedes optar a toda clase de trabajos; recepcionista, camarero, cocinero, canguro… Lo trabajos que requieren experiencia y una continuidad por encima del año no suelen aceptar a personas que solo vayan a estar una temporada.

Cártel contratación
Se veían multitud de carteles de contratación. En este caso para trabajar en Tim Hortons, una famosa cadena canadiense.

Lo más rentable económicamente, tanto por lo que ganas como por lo que gastas, es trabajar en las orchards o farms (cultivos o granjas) recolectando fruta o manteniendo cultivos. El truco está en que no tienes que invertir en alojamiento. En algunos sitios pagas una cuota mensual irrisoria en comparación a lo que podría costarte alquilar un piso o una casa por la zona. En otros directamente, el alojamiento es gratuito.

Concretamente Canadá es famosa por su trabajo de recogida de Cereza (cherry picking) en el Okanagan Valley. El resto del post se centrará en este precioso valle y el trabajo relacionado con las orchards.

 

¿Dónde encontrar este tipo de trabajo en Canadá?

El centro neurálgico de producción de fruta y verdura en Canadá se encuentra en el Okangan Valley, en la British Columbia.

Se trata de un valle de orientación Norte – Sur que disfruta de un microclima muy apropiado para el cultivo. Desde Osoyoos, el pueblo más al sur del valle (colindando con EE.UU) hasta Vernon se cultivan cerezos, manzanos, melocotoneros, viñas, ciruelos, perales…

Las principales ciudades donde empezar a buscar son de sur a norte: Osoyoos, Keremeos, Oliver, Pentincton, Summerland, Kelowna y Vernon.

 

¿Cómo encontrar trabajo?

Tal y como lo harías en tu propio país… buscando.

Existen grupos de Facebook donde se publican ofertas de empleo en las orchards en la temporada de recogida. En estos grupos se comparte el contacto y el trabajo a realizar con sus honorarios. Suelen publicar ofertas de trabajo inmediatas por lo que no es una buena opción si tu idea es planearlo antes de volar a Canadá.

En Canadá la página más utilizada de búsqueda de empleo es la Craiglist (también es de compra-venta). Selecciona el lugar  en el que te interesa trabajar y te saldrá una lista con las categorías. Dale a jobs y…a buscar!

www.craigslist.org/about/sites#CA

Otras páginas interesantes para buscar trabajo son:

www.workbc.ca

ca.indeed.com/jobs-in-British-Columbia

Si dispones del permiso de trabajo puedes buscar las empresas productoras de fruta en internet y enviarles un email unos meses antes del inicio de la temporada. De esta manera, irás a Canadá con un puesto de trabajo seguro y puede que con mejor sueldo.

Lo que mejor nos funcionó a nosotros fue ir a las orchards en persona. Teníamos un coche de alquiler, aprovechando que estaban mis padres de visita, y nos trazamos una ruta con Google Maps. Marcamos varios puntos en el mapa donde había cultivos y allí nos dirigimos. Logramos varios números de teléfono que nos sirvieron de contacto para cuando empezara la temporada.

Si quieres saber cómo utilizamos Google Maps para encontrar trabajo y otras cosas:

Consejos para descubrir lugares espectaculares y sin turistas

Consejos infalibles para descubrir lugares increíbles sin necesidad de compartirlos con miles de turistas alrededor y de paso ahorrar dinero.

 

¿Cuándo es la temporada de recogida?

Depende de la fruta y del lugar.

En general (el cambio climático está afectando en los inicios de las temporadas), la temporada de la cereza empieza en el sur a finales de Junio. Una o varias semanas más tarde llega al norte del valle. Por lo que si llegas pronto es buena idea empezar a buscar por el sur.

Antes de la recogida de cereza, puedes encontrar trabajo en la recolecta de otras frutas o también haciendo otros trabajos que se suelen pagar por horas como thinning (clareo) de manzanas, preparación del viñedo para la recolecta de la uva, quitando malas hierbas, podando… Sin embargo, el boom de la temporada (y donde más dinero se mueve) es con la cereza.

Una vez se acaba la cereza (a finales de agosto por el norte del valle) empieza la recogida de otras frutas como la manzana, ciruelas, peras, uva,… Estos trabajos no son tan rentables a no ser que tengas mucha experiencia y sepas a qué orchard vas. Además empieza a hacer frío y a llover y vivir en una tienda de campaña no se hace tan cómodo.

 

¿Durante cuánto tiempo hay trabajo en las orchards?

Desde abril hasta finales de octubre es posible encontrar trabajo en las orchards. Los primeros meses serán trabajos de mantenimiento, como poda, siembra, clareo, limpieza, etc. En julio, agosto y septiembre se concentra la recogida de fruta, sobre todo en la cereza.

El tiempo que trabajes en cada orchard dependerá de muchos factores, como el tamaño, la cantidad de trabajadores, si le gustas más o menos al jefe, etc. No obstante, lo normal es ir cambiando de orchard con relativa frecuencia porque se acaba el trabajo.

Para que te hagas una idea, nosotros en 2 meses y medio trabajamos en 4 sitios diferentes. Lo mejor es hacer tantos contactos como puedas.

¿Cuánto se gana trabajando en las orchards?

Como siempre, depende.

El salario mínimo son alrededor de 11$/hora en la British Columbia, del cual debes descontar un porcentaje de impuestos si lo haces todo legal. Si no lo haces legal, puede que en la orchard te lo descuenten igualmente o no. Lo mejor siempre es preguntar.

Algunas orchards pagan entre 12-15 $/hora dependiendo del trabajo.

Bucket
Bucket

En la recogida de fruta suelen pagar por bucket, bin o half bin. A nosotros nos han pagado estos precios en los diferentes frutales.

  • Cereza – 2.5 $/bucket
  • Manzana – 20-25 $/bin
  • Pera – 14 $/half bin
  • Ciruela – 2 $/bucket
Half bin

Dependiendo de la cantidad de fruta que seas capaz de recoger ganarás mas o menos.

El sueldo medio al día recogiendo fruta durante 8 horas debe estar rondando los 100$/diarios para gente con poca experiencia.

Conforme vas mejorando en el arte de la escalera, y tu técnica de soltar el fruto del árbol, este sueldo puede duplicarse o triplicarse. Conocemos gente que con la cereza ganaba más de 350$ diarios en 8 horas de trabajo y no eran Superman (aunque sí unas máquinas con mucha experiencia). Sin embargo, tú también puedes llegar a ganar ese dinero si te lo propones, pero tienes que ser diestro y rápido.

Con otras frutas distintas a la cereza, es más difícil hacer grandes cantidades de dinero si no tienes mucha experiencia.

 

¿Cuántas horas se trabaja?

Normalmente se trabaja un mínimo de 8 horas al día, sin embargo en algunos lugares y cuando hay mucho trabajo, te dejan trabajar las horas que tú quieras. Algunos pickers llegan a hacer jornadas de 16 horas diarias para conseguir la mayor cantidad de dinero.

 

¿Cómo suelen pagar el trabajo realizado?

Normalmente pagan con cheques que tú mismo cobras en el banco. En otras ocasiones pagan en efectivo o mediante transferencia bancaria. Si tienes permiso de trabajo, puedes abrirte una cuenta bancaria sin problemas.

Si no tienes el permiso de trabajo puede ser un problema cobrar los cheques, sin embargo, nosotros conocemos casos de amigos que han cobrado cheques a través del banco Interior Savings sin tener el permiso de trabajo.

Cuando vas a cobrar los cheques suelen cobrarte una comisión (5$ en Interior Savings) por cada cheque que cobres a no ser que tengas una cuenta en el propio banco.

Recuerda que no puedes salir del país con más de 10.000$ sin declararlos.

 

¿Por qué es tan rentable económicamente trabajar en una orchard?

El por qué reside principalmente en dos aspectos:

1.- En la mayoría de recolectas se paga por trabajo realizado. Es decir, te pagan por la cantidad de fruta que eres capaz de recoger. Quizás al principio no llegues ni al salario mínimo (unos 11$ la hora), pero verás que poco a poco vas mejorando y por lo tanto, va mejorando tu sueldo. Cuanto más trabajas y más rápido eres, más ganas.

2.- Es normal que en estas orchards te dejen acampar gratuitamente o por muy poco dinero. Algunas suelen estar preparadas para recibir muchos empleados en la temporada y cuentan con cocina, baño y zona de acampada. Otras más lujosas incluso tienen cabañas o caravanas en las que viven temporalmente los trabajadores que lleguen primero. Otras, en cambio, no tienen nada de infraestructura y la gente tiene que ingeniárselas para ducharse, ir al baño y cocinar.

Acampando entre cerezos
Acampando entre cerezos

Eso sí, ten en cuenta que las comodidades van a ser escasas, tendrás que compartirlo todo con otras personas y puede que no sean tan limpias y ordenadas como tú.

Si vas a ir a una de estas orchard mejor no ser muy escrupuloso y saber adaptarte a cualquier situación.

 

¿Cómo moverme?

Para llegar a este valle lo mejor es trasladarse con GREYHOUND. Esta compañía de autobuses se mueve por toda Canadá. Si sales desde Vancouver el precio puede oscilar entre los 40 y 90$ dependiendo a qué zona del valle te dirijas, la hora del día y la temporada.

www.greyhound.com

Una vez en el valle puedes coger autobuses locales por una tarifa aproximada de 2.5$. Puedes coger tantos autobuses como quieras, hasta la hora límite que te indique en el ticket. Traza tu ruta en la siguiente página:

www.bctransit.com

Lo mejor es contar con un vehículo propio para moverte (si además te sirve de casa mucho mejor). Es fácil encontrar coches de segunda mano por menos de 2.000$. Luego, antes de irte, lo vendes y ¡listo!

 

¿Es caro vivir en Canadá?

Vivir en Canadá puede ser todo lo caro que tú quieras que sea, pero si reduces tus gastos únicamente a la alimentación no debería serlo. Cuanto más dinero vas a gastar será a la llegada, los días en que estés buscando trabajo y hasta que lo encuentres (pagando el alojamiento o el billete de autobús para desplazarte, etc.). Es mejor ir con algo de dinero ahorrado “por si las moscas”.

Wallmart y Superstore son los dos supermercados más económicos. Olvídate del resto porque los precios a veces se duplican en algunos productos y al final el carro te sale por un ojo de la cara.

En ambos centros puedes encontrar artículos de camping, ropa, calzado, etc.

Existen los Thriftstore que son tiendas de segunda mano en las que puedes conseguir, casi de todo, a muy buen precio. Averigua dónde queda la más cercana a tu ubicación y pásate a ver qué es lo que encuentras.

En algunas ciudades como en Oliver, se sirve comida gratuita en las iglesias un día a la semana. Si estás en esta ciudad, puedes aprovecharte de la ocasión y ahorrarte una comida.

 

¿Cómo viven los pickers?

Olvídate de comodidades.

Es un trabajo muy rentable si sabes sacarle partido y si te haces a la idea de que no vas a vivir entre algodones durante este tiempo.

Durante el día en los meses de julio y agosto puede hacer mucho calor y por las noches refresca. A partir de septiembre la temperatura empieza a bajar muchísimo y si no tienes un buen saco por las noches vas a pasarlo realmente mal (puedes ir a Walmart y comprarte un edredón por 40$ o buscar alguno en una Thriftstore).

En la recogida de la cereza se suele trabajar por turnos durante las horas más frías del día (por la noche) para no dañar la fruta. Se duerme de día y muchas veces no hay sombras en las que cobijarse.

Caravana
Durante dos meses vivimos en esta caravana. La ducha era una manguera de agua fría.

Puede que tengas que compartir la única ducha de agua fría con 30 personas más que acaban de trabajar al mismo tiempo que tú. Lo mismo con la cocina.

Y todo esto, si tienes suerte y te toca una orchard que disponga de ellas.

En pequeñas orchards el número de trabajadores es más reducido y la vida se puede hacer mucho más cómoda. Sin embargo, es posible que se realice la cosecha en poco tiempo y tengas que buscarte otro trabajo en pocas semanas.

 

Consejos

  • Comprar un coche

Si vas a estar una larga temporada y además tus planes incluyen viajar por Canadá y EE.UU este es una buena opción. Te servirá para buscar trabajo más fácilmente, que sea tu casa allá donde vayas y te da mucha facilidad para moverte entre las largas distancias canadienses.

Puedes encontrar furgonetas en las que puedes montar una cama por unos 1.000$ en la misma Craiglist en la que buscas trabajo.

  • Pregunta todo lo que necesites saber

Cuando vayas a una orchard o llames por teléfono pregunta cuánto pagan, cómo es el cultivo, si disponen de duchas, cocina y sitio para acampar. Aunque podamos adaptarnos a vivir “al límite”, el trabajo es pesado y como persona tienes derecho a unos mínimos.

Resolver todas tus dudas antes de empezar a trabajar te ahorrará muchos quebraderos de cabeza y te facilitará la elección cuando tengas varias opciones de trabajo (cosa que es muy posible que pase).

  • Ahorra, no malgastes

En las orchards grandes se suelen formar grandes grupos de gente que se convierten en amigos y es normal que se hagan fiestas con alcohol y demás. Si lo que quieres es sacar el máximo dinero de tu estancia evita entrar muy a menudo en estas fiestas o verás cómo el dinero se va igual de rápido que entró.

  • Seguro médico 

Nunca pasa nada, hasta que pasa.

Una mala caída de la escalera, una torcedura de pie, tendinitis… Cualquier cosa que te lleve al hospital sin tener seguro médico puede hacer que todo lo que hayas ganado se te vaya de un plumazo.

Nosotros tuvimos la experiencia con una compañera que se cayó de la escalera y se rompió la muñeca. La factura del hospital ascendía a 5.000$. Suerte que tenía seguro y contaba con el permiso de trabajo. No pagó ni un $.

Esperamos que con esta información te animes a lanzarte a la aventura canadiense. ¡Ya no hay excusa!


Si tienes alguna pregunta o información adicional  no dudes en dejarnos un comentario.

Iremos actualizando el post, así que ¡SUSCRÍBETE para estar al día!

 

Aquí un vídeo de la experiencia:

La vida al revés: viaja nueve meses y trabaja tres

¿Estás sin dinero?, ¿No tienes trabajo?, ¿Tienes trabajo pero no te llena?, ¿Estás cansado de la rutina?,  ¿Te parece que un mes de vacaciones al año es un robo a tu tiempo de vida?, ¿te sientes vacío?… Aquí te proponemos una solución, un plan, una alternativa que puede hacer que todo esto cambie; VIAJAR. Si, si, tal y como lo lees.

Hay mucha más gente de la que piensas que ya ha tomado la decisión de cambiar su estilo de vida. Dejar de trabajar 11 meses al año y disfrutar sólo 1 para darle la vuelta a la tortilla.

Una de las cosas que más nos sorprendió  durante el viaje fue encontrarnos con tantísimos viajeros que llevan varios años viajando.  Algunos se han convertido en nómadas digitales. Su trabajo ahora les permite viajar con su oficina portátil y poder generar dinero desde cualquier parte del mundo. Otros tienen habilidades que les permiten ganar dinero mientras viajan o van haciendo pequeños trabajos durante el propio viaje que les va sustentando. Por ejemplo, en México conocimos a una pareja que se dedicaba a hacer malabares en los semáforos. En un par de horas de trabajo sacaban suficiente dinero como para pasar dos o tres días, eso sí, ¡eran unos auténticos cracks!.

Malabaristas en la calle
Cada vez es más común ver a estos artistas callejeros ganándose la vida en los semáforos.

Sin embargo, la gran mayoría no tenemos estos conocimientos o habilidades, o simplemente, preferimos trabajar poco tiempo y el resto dedicarlo 100% a viajar (o a lo que sea). En este caso, nos toca recurrir a lo de toda la vida, al trabajo típico, a doblar el lomo, a currar. La diferencia radica en elegir muy bien el país, el trabajo que vas a realizar y evitar pagar alojamientos. En este post te vamos a contar lo que nosotros hemos hecho y la forma que se adapta mejor a nosotros y nuestro estilo de viaje.

¿Te interesa? Pues sigue leyendo…

Lo primero es saber si realmente te gusta viajar. Y me refiero a viajar de verdad,  es decir, irte de casa cargado con tus pertenencias en una mochila, maleta o alforjas a conocer el mundo por un largo periodo de tiempo. No son las típicas vacaciones de 15 días donde vas como pollo sin cabeza, soltando billetes y viviendo en una burbuja turística. Quizás no lo tengas claro porque nunca antes has hecho un viaje tan largo y no sabes si realmente te va a gustar.  Nosotros no lo sabíamos, lo máximo que habíamos estado de viaje era en modo turista y no más de 17 días, sin embargo, algo nos decía desde dentro que lo íbamos a disfrutar como niños en parque de bolas. Y así es.

Escúchate a ti mismo y sino prueba… siempre puedes volver.

 

Si entiendes que vivir viajando no es lo mismo que ampliar de forma indefinida las vacaciones de 15 días, te proponemos que cambies la proporción trabajar/viajar. Por ejemplo, hay personas que trabajan séis meses y viajan otros séis. Suelen ser trabajos de temporadas largas con un buen sueldo que les permite ahorrar para invertirlo en los siguientes séis meses de viaje. Trabajar en verano como socorrista, en invierno en alguna estación de esquí, en zonas turísticas como camareros…Es una buena opción pero nosotros pensamos que lo ideal es trabajar tres meses y viajar  nueve. 

OJO, estoy hablando de viajar sin tener que estar buscándote la vida día tras día, que ya sabemos que hay gente que viaja sin un duro, pero a mi parecer, se puede hacer muy incómodo. Est0y hablando de un viaje sin muchas preocupaciones económicas.

Ok, muy bien, ¿pero dónde está el truco? Porque trabajando 3 meses en España o en cualquier país de habla hispana es casi imposible sacar suficiente dinero como para viajar nueve meses. COOOORRECTO.

EL TRABAJO

El truco es trabajar en países de renta alta: Canadá, EEUU, Nueva Zelanda, Australia, Reino Unido, Suiza, Noruega,…y que además tengan trabajos de temporada muy fuerte como recogida de frutas, pesca, venta de salmón en Noruega…

Algo muy importante para maximizar nuestras ganancias es que estos trabajos te den la posibilidad de hospedarte gratis. Esto parece una locura pero en países como en Canadá, por ejemplo, es muy típico ver grandes extensiones de orchards (cultivos) con temporeros acampados o viviendo en caravanas (como nosotros).

Eva concentrada en el jardín de nuestra “casa”

Estas zonas de acampada suelen tener todos los servicios básicos cubiertos; una cocina común y baños. Así te ahorras elevadas cantidades de dinero en alojamiento y todo, o casi todo, lo que ganes podrás destinarlo al viaje.

Los trabajos suelen ser duros, con jornadas laborales que se alargan hasta las 16 horas en algunos casos y con pocos días libres. Trabajos repetitivos que aburren a cualquiera y con un alto desgaste físico y psicológico. Sin embargo, estos problemas desaparecen en cuanto ves la cifra que puedes ganar y los meses de disfrute que vendrán después. Además sabes que va a ser solo por tres meses.

Por ejemplo, en Canadá (que no es el país que más se gana ni mucho menos) se pueden ganar fácilmente más de 2500€ al mes trabajando una media de 10h diarias y descansando 4 días al mes. Eso sí, tienes que currar, ya que los trabajos más interesantes son los que pagan por trabajo realizado (por kg de fruta recogida, por árboles plantados…) y eso depende de ti.

Vale, esto me interesa, ¿pero cómo consigo trabajo en estos países?

Hoy en día si eres español y tienes entre 18 y 35 años (los criterios cambian entre países) tienes la posibilidad de conseguir las famosas Working Holiday Visa para Canadá, Nueva Zelanda y Australia.  Estas visas te permiten trabajar y viajar en cualquiera de estos países.  Si no eres español lo mejor es que chequees si tu país está inscrito en el acuerdo con el país de destino para tramitar las WHV.

Aquí te dejo los enlaces donde puedes buscar esta información e iniciar los trámites. OJO, no os dejéis engañar por otras páginas que no sean oficiales para tramitar las visas, cobran comisiones altísimas y muchas veces son estafas. ¡SIEMPRE tramitadlas en las PAGINAS OFICIALES!

Canadá – Australia – Nueva Zelanda 

En este link, Laura de mimundosinfronteras.com nos explica los requisitos para acceder a cada una de las visas.

 

 

La opción B: trabajar de manera ilegal. Ósea, irte a un país, buscar trabajo y trabajar con una visa de turista normal y corriente. Es una opción posible, que muchísima gente  hace (muchísima es muuuuuchísima) en Canadá y EEUU sobre todo, pero tiene sus inconvenientes:

    • No tener un seguro médico.

    • No darte de alta en su sistema de empleo.

    • Si no te pagan no puedes justificar que has trabajado.

    • Pueden pagarte menos de lo normal o recibir un peor trato.

    • ES ILEGAL y pueden multarte, deportarte o cosas que no queremos.

¿Y cómo encuentro el trabajo?

Pues como harías en tu propio país. Buscando. Puedes hacerlo antes de salir de casa mediante las páginas de búsqueda de empleo online, grupos de Facebook, contactos de otros amigos que ya lo han hecho…O puedes aventurarte a viajar al país y buscarlo in situ como nosotros hicimos. En realidad, depende del país, y nosotros solo tenemos la experiencia de trabajar en Canadá, pero lo normal es ir a la zona donde sabes que se cultiva e ir preguntando puerta a puerta.

Lo que quiero que te quede claro es que es muy fácil encontrar trabajo. En las temporadas de fruta, por ejemplo, se necesita mucha mano de obra que los propios países no llegan a cubrir. Nosotros rechazamos varios trabajos y nos quedamos con el que más nos pagaba. ¡Tuvimos la oportunidad de elegir trabajo!…Impensable en España.

 

EL VIAJE

Como ya he mencionado antes, viajar por un periodo largo no es lo mismo que un viaje de 15 días o un mes, donde tiras la casa por la ventana y eres capaz de gastarte 1000 o 2000 euros en pocos días. En este tipo de viajes tienes que economizar para que el dinero ganado te dure el tiempo que quieres estar viajando.

Para ello tienes que aplicar ciertas reglas, trucos o consejos que te ayudarán a tener un presupuesto diario de unos 10-15€ dependiendo de los países que vayas a visitar (se puede reducir incluso a 5€ si eres muy extremo). Recuerda que mientras viajas te olvidas de gastos fijos como seguros de coche, internet, teléfono, alquiler de vivienda….

Viaja reduciendo gastos

Trucos para reducir gastos en los tres pilares básicos de un viaje: comida, alojamiento y transporte.

Hagamos unas cuentas fáciles.

Imagínate que ganas como mínimo 6000€ en tres meses (muy mal tiene que irte) y durante el viaje gastas 20€/día porque prefieres no ir tan ajustado.

6000€/20€ al día= 300 días, o lo que es lo mismo ¡10 MESES!

¡¡¡¡Es una locura!!!!!!

Ahora que ya te he contado la teoría y seguramente estés deseando darle una patada a todo para lanzarte a viajar, te voy a contar nuestra historia (si quieres saber más solo tienes que darte una vuelta por el blog 😉 ).

Eva y yo dejamos nuestros trabajos en una empresa en crecimiento y con sueldos relativamente buenos en la que llevábamos cuatro años bastante a gusto. Cuando decidimos dejarlo todo y empezar un viaje sin fecha de regreso teníamos ahorrados unos 4000€ cada uno pensando que nos durarían séis meses.

Empezamos el viaje en Saõ Paulo y recorrimos durante nueve meses Brasil, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, México y Cuba. Cogimos tres aviones (de Belém a Manaos, de Medellín a Ciudad de Panamá y de México a Cuba). Hicimos una travesía en barco por el Amazonas de 7 días desde Manaos a la triple frontera con Perú y Colombia. Y nos sacamos cuatro cursos de buceo en Utila, una isla paradisíaca del caribe hondureño.

Y todo esto supuso una INVERSIÓN de unos 4000€. Aprendimos todas las técnicas para reducir gastos durante el viaje y las aplicamos, y el único trabajo que hicimos fue hacer videos en tres hostales a cambio de alojamiento y un video en un tour para avistar delfines, que además nos gustó hacer.

El dinero que pensábamos que nos duraría seis meses lo alargamos a nueve, y un estilo de vida que pensábamos sería temporal se nos metió en el cuerpo como una droga de la cual no queríamos desengancharnos. Podíamos haber vuelto a España a nuestros antiguos trabajos, volver a la rutina, a las comodidades, familia, amigos, etc, pero no. Decidimos que queríamos seguir y nos fuimos a buscar trabajo a CANADÁ.

Montando a caballo en el Hostal La Laguna en los Andes Colombianos, Manizales.

Primero estuvimos dos semanas de turisteo con mis padres, que vinieron a vernos. Aprovechamos que teníamos coche alquilado y nos dimos una vuelta por la zona de Canadá donde se encuentra el trabajo temporal en la cereza, manzana y uva. El Okanagan Valley.  Buscamos por Google Maps, las zonas donde se podía observar cultivos desde las fotos aéreas y trazamos una ruta con el coche a la cual dedicamos un solo día. Conseguimos varios contactos y seguimos de turismo. 

Mis padres se fueron y solo 4 días después ya estábamos trabajando en un viñedo, viviendo en una caravana y ganando una media de 18 $ dólares canadienses a la hora en el precioso Okanagan Valley.

En dos meses que estuvimos trabajando unas 9-10 horas al día conseguimos ganar unos 9000 CAD cada uno (6000€ al cambio). Con este dinero vamos a seguir viajando, pero esta vez en bicicleta que es aún más económico y ¡más aventurero!. Y con nuestro perro Mus, que nos está esperando en casa con la mochila preparada.

Este es Mus….esperándonos.

Como véis, es más que factible darle un giro de 180º al estilo de vida estereotipado que nos han inculcado. Ese estilo de vida que parece que si no sigues cuando eres joven eres un fracasado, un loco o un soñador, pero que cuando tienes 50, 60 o 70 años piensas… ¡mierda! He malgastado mi vida en un trabajo que no me llenaba, apenas conozco mi país y apenas me conozco a mí.

Nunca es tarde, también hay viajeros con más de 70 años dando la vuelta al mundo. Pero yo creo que es mejor no llegar nunca a pensar que has malgastado una vida, la única que tienes.

Así que no lo pienses más y lánzate a vivir una vida de aventuras, haz que cada día cuente y merezca la pena.


Y ya sabes, si te ha gustado el post y crees que puede ayudar a alguien más para motivarlos, no dudes en COMPARTIR.

Pero sobretodo… ¡Déjanos un comentario! Cada vez que recibimos uno es como un empujoncito que nos anima a seguir escribiendo y a seguir con este proyecto de vida.

 

¡Nos vemos en el camino!

Qué suerte, disfruta tú que puedes. Excusas para no tener la vida que deseas

Estas palabras retumban en mis oídos mientras sigo quitando hojas y brotes secundarios de los viñedos de Claude.

Lo malo (probablemente también lo bueno) de los trabajos mecánicos, es que le dejan mucho espacio en blanco a la mente, para que divague por rincones a los que tan sólo llega de pura hartera por aburrimiento.

Apunte: es muy conveniente aburrirse de vez en cuando.

 

 

¿No estáis entendiendo nada?

Bien, comencemos por el principio.

Llevábamos unos 8 meses de viaje por el continente americano cuando llegamos a Canadá. Decidimos que este extenso, tranquilo y lejano país sería buen lugar para trabajar: pagan relativamente bien (aunque esto sólo cobra sentido si tienes algo con que comparar), y es fácil encontrar trabajo, pues hay una alta demanda de mano de obra joven y enérgica.

En el segundo país más grande del mundo vive menos gente que en España. Me gusta abrir google maps y maravillarme con esta frase, comparando los tamaños de ambos países colocando cada uno en un extremo de la pantalla. Normal que ni en las ciudades más cosmopolitas se vea nunca batiburrillo de gente. Y hablo de Vancouver, que es la única que a día de hoy conocemos por acá.

 

 

Además, trabajar fuera es otra forma de conocer mundo. A mi personalmente me hacía ilusión, sentía que así cerrábamos ciclo. Nos demostrábamos a nosotros mismos que en el momento en que lo necesitáramos, no iba a ser tan complicado encontrar trabajo, lo cual es una tranquilidad bien grande para la salud mental del viajero.

Una forma de corroborar en carnes propias que vivir viajando no es sólo posible, sino también todo lo fácil que uno desee.

 

El caso es que buscamos y encontramos. Fuimos literalmente de granja en granja, y pronto conseguimos un contacto. Trabajo para dos. No en lo que habíamos estado pensando (era época de la cosecha de cereza en el valle), tal vez mejor.

Y aquí estamos ahora: dos meses después, haciendo labores de campo en el Okanagan Valley, a unas horas de la capital de estado, Vancouver.

Un trabajo al aire libre (cosa que me encanta), con un jefe bueno, flexible y justo (lo cual me encanta aún más), y una extensión de terreno cercado justo enfrente con cabras, un par de caballos preciosos, ovejas y tres llamas cotillas que se acercan cuando te ven para ver si les has traído comida. Me pregunto por qué los vecinos tienen llamas…

 

 

Mientras transito de un extremo a otro del campo, harta de tanto rap, tanta música electrónica, y tanto reguetón (viajar por Latinoamérica no sólo puede cambiarte el acento), escucho en el móvil un podcast sobre viajes.

De repente, uno de los entrevistados dice algo que me resulta extremadamente familiar. Algo así como: “Cada vez que alguien me dice: “qué suerte, disfruta tú que puedes” cuando se entera de que vivo viajando, no puedo evitar sentirme ofendido”.

Paro en seco.

Me siento tan identificada con esto, tan sumamente identificada con él, que inevitablemente comienzo a darle vueltas al tema.

¿Por qué?, ¿por qué me sienta mal también a mí?

 

Lo que podría considerarse un halago, pasa inevitablemente a la sección de comentarios insolentes. Y quizás mi instinto replicón, mi genio maleducado, sólo tiene ganas de responder: “¿Por qué tengo suerte?, ¿por haber cogido las riendas de mi vida?”. Risa maléfica a continuación, al más puro estilo muajajaja.

A colación de esto, entre hoja y hoja, entre brote y brote, paso a la siguiente reflexión.

La gente a la que le gustaría vivir viajando pero no lo hace, suele poner (o auto-convencerse) de una serie de excusas genéricas que suelen repartirse en 5 categorías.

Obviamente hay otros muchos motivos que no hemos incluido aquí, ¡pero el mundo es muy grande y las circunstancias infinitas!

  • Dinero
  • Tiempo
  • Compañía
  • Edad
  • Familia

 

Dinero.

La excusa por excelencia. El motivo en la cúspide de la pirámide. La razón entre las razones.

Si buscamos un poco en la web, veremos testimonios sobre una gran cantidad de viajeros que realizan su sueño con un presupuesto más bien escaso.

Como os contábamos en “Viaja reduciendo gastos” o “¿Viajar es caro? 5 meses, 2 países y miles de km. Precio: 2000€ todo incluido”, viajar con comodidades es caro. Viajar, a secas, no lo es. Y si nuestro presupuesto te parece ajustado, te confirmo que aún podría serlo más.

Por tanto, si eres occidental y vives en un país desarrollado, esta no debería de ser excusa. Tienes la posibilidad de hacerlo, tus necesidades primarias están más que cubiertas. Pon una fecha, hazte con algunos ahorros (olvídate de cifras astronómicas) y elige destino.

 

 

Sí, pero, y cuando se me acabe el dinero ¿qué?

 

Sí, por ahí también hemos pasado nosotros.

No voy a hablarte de montarte un negocio online, o de que trabajes como blogger, porque ese es otro tema y, además, una meta que nosotros no hemos alcanzado.

Así que empezaré por la parte fácil: viaja unos meses, y cuando veas que la economía empieza a flojear, busca trabajo en un sitio donde te merezca la pena trabajar.

Por ejemplo, si estás en Norteamérica y sabes que en Estados Unidos tienes posibilidad de ganar más dinero que en México… voilà. Vete a Estados Unidos. No importa si no te dedicas a lo que has estudiado, sólo va a ser un trabajo temporal, de tránsito, que contribuirá a que te desenvuelvas más y mejor por la vida.

Si algo es cierto es que todos tenemos capacidad de aprendizaje y capacidad de trabajo.

No vamos a morir de hambre. Te lo prometo.

 

Tiempo.

Este punto está estrechamente relacionado con el anterior.

El conflicto surge cuando nuestro trabajo requiere que estemos un mínimo de 5 días a la semana en una ubicación geográfica determinada, lo cual nos imposibilita el desplazamiento.

Sin trabajo, hay tiempo de sobra. Como dice el refrán popular: muerto el perro, se acabó la rabia. Problema resuelto.

 

Compañía.

“No tengo a nadie con quién hacerlo”. Entiendo que te de miedo, no es un paso fácil.

Seguramente yo no estaría donde estoy ahora si no hubiese tenido a otra cabecita loca que me complementara en mis idas y venidas.

Pero sé más valiente que yo, y no esperes la compañía perfecta. Seguro que lo que de primeras es un inconveniente, acaba por convertirse en una ventaja: la flexibilidad de un viaje en solitario es única. Incluso si te complementas bien con tu compañero. 

Sólo te diré que quien prueba a viajar solo repite, y que la experiencia es siempre enriquecedora.

 

 

Si por caprichos del destino nosotros no pudiésemos viajar juntos, estoy convencida de que, a estas alturas, abriríamos caminos en solitario.

Pero seguiríamos viajando.

 

Edad.

Estuve a punto de no añadir esta categoría a la lista, pero a fin de cuentas es algo que también se utiliza como argumento.

Repito lo mismo: ni os imagináis la de gente que se conoce, de todas las edades, repito, todas las edades, viajando. Y es que nunca es tarde si la dicha es buena. A este paso, acabaremos recitando la mitad del refranero español antes de acabar el post… jaja.

Como ejemplo, conocimos a una señora rusa de unos 60 y pico años, en una de esas típicas habitaciones compartidas de hostel cuando estábamos en Colombia. No hablaba español y su inglés era muy básico, pero ahí estaba la tía. Toda una echá pa’ lante. Y olé.

 

Familia.

Me refiero al hecho de viajar con niños.

Si soy sincera, aún no he forjado una opinión concreta al respecto.

Si bien no hay nada que enseñe más que el hecho de ver mundo, con una vida nómada pierdes por completo la estabilidad de los convencionalismos. Y esta estabilidad durante la infancia, además de bonita, puede ser conveniente.

 

 

Ya sabéis, forjar amistades desde bien chiquitos, la estrechez de lazos durante el crecimiento y desarrollo, la etapa escolar… En definitiva, ofrecerles a tus hijos una infancia “de las de toda la vida”. Para que tengan amiguitos de jardín de infancia cuando sean mayores.

Aún así, ¿quién sabe?

Tal vez en un futuro nos veamos arrastrados a movernos al más puro estilo wanderlust, con los chiquillos a cuestas… ¡No digas de este agua no beberé! (no os decía yo…).

Uno de los temas clave en relación a este punto es el de la formación académica. Ésta debería estar tutelada por los padres y existen muchas escuelas a distancia que hacen posible este estilo de vida.

En fin, no hay nada más válido como justificación de que algo es posible, que tener ejemplos de que alguien lo ha hecho antes que tú. Si ellos pueden, ¿por qué tú no? Esta es la clave.

 

 

¿Puede que lo que huela sea miedo? Sí, puede que sí.

¿Te cuento un secreto?

Nos pasa a todos. Pero sólo tú puedes decidir si afrontarlo o no.

Al final, no hay excusas.

Sin embargo, también hay que sincerarse con uno mismo.

Parece que esto de los viajes está de moda, y que queda mejor decir “Si fueran otras mis circunstancias, me gustaría dar la vuelta al mundo, o vivir viajando” que “La verdad es que soy feliz con mi estilo de vida” y punto.

Porque la realidad es que cuando uno sale de casa así, pierde comodidades, sale de la zona de confort, se enfrenta a momentos delicados y renuncia a muchas cosas, aunque el balance al final sea siempre positivo.

Sí, a mi también me gustaría estar en casa cuando enfermo y no tengo alojamiento, hablar bien el idioma para pedir indicaciones porque no sé dónde estoy, o estar presente en el cumpleaños de mi sobrino, porque ya he perdido la cuenta de los eventos familiares que me he perdido.

A veces siento que no me acostumbro a no estar allí; la mayoría pienso que esto está hecho para mí. Por eso ya hemos pospuesto “el regreso a casa” en dos o tres ocasiones.

Pero supongo que, al fin y al cabo, es una cuestión de prioridades. Y este es el precio que tenemos que pagar, aunque suene mal decirlo así.

Recuerdo cuando le comenté a una de mis hermanas sobre este proyecto de vida que aún estaba por comenzar. Me dijo: “Yo soy más de echar raíces”.

 

 

¿Sabéis qué?

Que me agradó lo que escuché. Y no por la respuesta en sí, sino por la franqueza.

Así que primero, pregúntate si realmente es lo que quieres. Quizás eres ingeniero y tu proyecto de vida es destacar y ascender en la multinacional en la que trabajas, porque quieres triunfar laboralmente. O tienes hijos y ahora no entra en tus planes ni en tus ganas vivir así. O te gusta más la estabilidad, moverte en ambientes conocidos e ir a almorzar todos los sábados al bar de la esquina, que es el que conoces y más te gusta. O con un mes al año de vacaciones tienes suficiente para irte de viaje. O no te gusta viajar, y punto.

Lo que a mí me hace feliz puede no hacerte feliz a ti.
 Sin embargo, y parafraseando una parte del diálogo de Trainspotting que me gusta mucho: no te levantes los domingos por la mañana preguntándote quién co** eres. Y si lo haces, busca por qué. Seguramente te des cuenta de que, sólo en tus manos, está el cambiar tu suerte.

Disfruta tú que puedes.

 

¡Os animamos a que dejéis vuestros comentarios porque nos ponemos muy contentos de leeros!

¿Cuál es tu experiencia en esto?, ¿Qué opinas al respecto? ¡Comparte pensamientos!

 

Os dejamos con el vídeo de los meses en los que estuvimos trabajando en el Okanagan Valley, Canadá.

 

 

¿Viajar es caro? 5 meses, 2 países y miles de km Precio: 2000€ todo incluido.

Cuando le decimos a la gente que llevamos 5 meses viajando no es infrecuente encontrar miradas de confusión, sorpresa o incluso incredulidad. En algunas ocasiones nos miran como de arriba abajo sin decir nada; en muchas otras, directamente afirman: ¡Ah! Pero ustedes deben de estar montados en el dólar.

Pues la verdad es que NO. No estamos montados en el dólar (ni en el euro, vaya). Aunque suene sorprendente, viajar no cuesta dinero. ¡Se podría hacer gratuitamente si uno quisiera! Sabemos de gente que ha salido de casa sin nada, pero éstas, son otro tipo de circunstancias en las que no tenemos experiencia, así que no será el tema objeto de análisis para con este post.

Una buena forma de ahorrar viajando es moverse a dedo. Tardas más, pero el viaje suele ser más interesante.

Lo que sí sabemos es que lo que encarece los viajes son las comodidades a las que uno está acostumbrado, y las prisas que te llevan a querer hacer muchas cosas en poco tiempo. A modo de anécdota: cuando aún estábamos trabajando y solamente disponíamos de 17 días de vacaciones en verano, hicimos un viaje a Indonesia. ¿Sabéis cuántos vuelos cogimos en tan sólo 17 días? ¡9 vuelos! Lo pensamos ahora y… vaya par de locos. Estábamos tan ansiosos por aprovechar el tiempo que entre tours, islas, prisas y caprichos, nos gastamos algo más de 1.000 € por persona. Vamos, ¡lo mismo que nos gastamos ahora en 3 o 4 meses!

Actualmente hemos encontrado un equilibrio entre la comodidad que nos gusta (tomar una cerveza de vez en cuando, hacer algún tour, comer fuera unas cuantas veces por semana…), y un gasto contenido que nos permita estirar nuestro dinero hasta la próxima parada para trabajar de nuevo y volver a ahorrar. En este post te contamos cómo lo hemos hecho y cómo hemos ido evolucionando desde nuestros inicios en São Paulo, hasta el día de hoy, 5 meses más tarde.

En Bogotá no nos privamos de probar el Ajiaco, plato típico.

Al principio, como es de suponer, gastábamos más, pero poco a poco hemos ido aprendiendo una serie de truquillos que nos han hecho posible reducir el gasto de aquí y de allá.

Desde un inicio tuvimos claro que en el alojamiento no queríamos invertir mucho dinero. Los dos nos adaptamos a dormir donde sea (tenemos facilidad para coger el sueño rápido), así que normalmente nos decidíamos por la opción más barata que encontrábamos en internet. Pero ¡ojo! en Sudamérica los alojamientos más económicos no suelen estar publicitados, así que lo que mejor suele funcionar es llegar al lugar, explorar, preguntar e incluso intentar regatear a la hora de reservar habitación o cama.

Además, llevamos una tienda de campaña que hemos utilizado en numerosas ocasiones (¡ni se imaginan!): tanto en nuestras travesías de montaña o campings, como en otros lugares en los que se nos ha permitido acampar (ejemplo: en la Guajira, Colombia, estuvimos un mes entero alquilando parcelas para montar la tienda).

Acampados en una de nuestras travesías de varios días.

Con respecto a Couchsurfing, nos costó bastante arrancar porque viajábamos muy improvisadamente y no siempre sabíamos dónde íbamos a hacer noche (los gajes del autoestop, sobre todo en nuestro viaje por Brasil). No obstante, hemos conocido a muchos viajeros que se mueven así, y les ha ido de maravilla. Para ello es altamente recomendable adquirir una tarjeta de prepago del país en el que te encuentres, para tener siempre una mínima conexión a Internet. Debemos confesar que también hemos tirado de contactos que ya teníamos, o que hemos conocido de viaje, lo cual nos ha permitido quedarnos en sus casas en diversas ocasiones. Recientemente, sobre todo cuando vamos a destinos típicos o grandes ciudades, hemos probado a publicar en grupos de mochileros y viajeros que hay en Facebook, preguntando si alguien tiene hueco o una cama libre en casa. Es otra opción y ¿quién sabe? Algunas veces funciona.

En cuanto al tema comida, comenzamos como señores sibaritas haciendo desayuno, comida y cena fuera de casa. Sin embargo, en seguida vimos que a este ritmo poco íbamos a durar, y decidimos que lo mejor sería, por lo menos, desayunar y cenar en casa. El siguiente paso consistió, entre tanto arroz blanco y frijol (típico y extendido en toda Sudamérica), en aprovechar cada vez que teníamos cocina disponible -esto no siempre es posible- para hacer las 3 comidas en casa, a excepción de cuando nos veíamos vagos y perezosos, o simplemente nos apetecía comer fuera.

Arroz, salsa de tomate y cebolla, plátano frito y queso costeño. Esta comida la preparamos en casa.

Por supuesto, adaptarse a la comida local es siempre más económico. Cuando comenzamos por Brasil, nos costó un poco deshabituarnos a ciertos caprichos culinarios, como por ejemplo desayunar con cereales o tostadas de Nutella (en Brasil es realmente cara). Vimos que lo que nos costaba una caja de cereales o un bote de este delicioso dulce era el equivalente a lo que invertíamos en comprar leche, huevos, harina de yuca y alguna pieza de fruta, así que optamos por el “allá donde fueres, haz lo que vieres”, y ahora llevamos meses sin desayunar a lo españolito pero, ¡nos cuidamos como reyes! Otra cosa a tener en cuenta es dónde se adquieren los alimentos; los mercados en la calle suelen ser más baratos que los supermercados, y muchas veces preguntamos a algún vecino del pueblo o barrio para que nos recomiende alguna tienda a la que ir a comprar.

Intentamos quitarnos el vicio de calcular los precios en la moneda de nuestro país de origen. Lo mejor es adaptarse a la moneda del país que estés visitando. Por ejemplo, 6.000 pesos colombianos es el equivalente a menos de 2 euros o dólares. Hace unos días vimos que vendían unos trozos de pizza con muy buena pinta. Por ellos pedían esta misma cantidad, lo cual en España sería muy barato. Sin embargo, en Colombia por el mismo precio puedes encontrar menús que incluyan bebida, sopa y plato típico (arroz, frijol, carne, ensalada o patacón). Quizás a un español que esté turisteando por unos 15 días muchas cosas puedan resultarle una ganga aunque realmente no lo sean; no obstante, nosotros estamos haciendo un viaje mucho más largo y ¡cada céntimo cuenta! (Dato: al final no compramos el trozo de pizza).

Tratamos de aprendernos el precio aproximado de las cosas porque en muchas ocasiones hemos visto que lo inflan cuando ven que eres extranjero. Pronto nos metimos en la cultura del regateo, y aprendimos cuándo era momento de regatear y cuándo no: en los sitios en los que el precio está establecido no solemos hacerlo, pero cuando el precio no está escrito en ningún cartel o letrero, ¡amigo, somos duros como piedras! No nos da vergüenza ninguna andar preguntando el precio de las cosas antes de adquirirlas.

La fruta de mercado… ¡buena, bonita y barata!

Por lo general, viajando lento se gasta menos. Jugamos con los precios y las fechas de los transportes para adquirir tíquets a mejor precio. Nos da igual salir mañana que dentro de 5 días si el precio es más bajo. Siempre que podemos hacemos autoestop, y en cuanto al alojamiento, si sabemos que vamos a quedarnos más de dos días en un sitio intentamos que nos mejoren precio. 

Los tres puntos de gasto básicos son el alojamiento, la comida y el transporte. Aunque no somos muy dados a realizar tours, de vez en cuando hacemos alguno que sí valga la pena. En Brasil nos gastamos de media mensual algo menos de 400 €/persona, mientras que en Colombia hemos reducido a menos de 300 €/persona. Las razones son varias: las distancias en Brasil son continentales, y aunque lo hicimos casi todo a dedo, tuvimos que invertir bastante dinero alojándonos en cada punto del camino; en Colombia todo es más barato (no mucho, pero se nota); y la experiencia viajando, regateando y aplicando trucos.

Ruta hecha por Brasil y Colombia en los 5 primeros meses de viaje.

A modo de ejemplo, en un momento del viaje llegamos a un punto alejado de cualquier otro núcleo de población (Puerto Nariño, en el Amazonas colombiano). Nos quedamos sin dinero puesto que no había cajeros allí, y queríamos quedarnos unos días más. Ahí surgió la idea del trueque: intercambiar publicidad y trabajo de fotografía por alojamiento gratuito. No siempre lo hacemos, por ejemplo, cuando el alojamiento es tan barato que no merece la pena, o cuando solamente queremos hacer noche en algún sitio. Sin embargo, nos ha dado resultado en diversas ocasiones y hemos quedado ambas partes altamente satisfechas. Aclarar que siempre que hemos hecho esto ha sido con sitios que realmente nos han gustado, ¡nunca publicitamos algo que nosotros mismos no utilizaríamos!

En Bogotá también intercambiamos publicidad por alojamiento. Nos encantó este hostal.

El gasto en las ciudades suele ser más elevado: por el alojamiento, porque tendemos a comer más a menudo fuera de casa, por el transporte dentro de la ciudad (en grandes ciudades este punto es inevitable y el autoestop no es una opción), y de que además nos concedemos más caprichos (a todo el mundo le apetece de vez en cuando sentarse en una terraza a tomarse una cerveza, un helado o un batido de frutas).

De momento no hemos generado ingresos, pues tan sólo hace 5 meses que salimos de casa con nuestros ahorros listos para ser gastados. Sabemos que hay formas de ganar dinero viajando, y que mucha es la gente que las lleva a cabo (hacer artesanías, vender comida en la calle, hacer malabares, trabajos cortos y temporales, etc.). No obstante, nuestra idea es seguir disfrutando del viaje sin trabajar, hasta que se agoten los ahorros y tengamos que establecernos fijos en algún lugar para trabajar de nuevo durante algún tiempo. Seguiremos la filosofía de trabajar en países donde el sueldo sea más alto, para luego viajar por países donde todo sea más barato. De esta forma el dinero rinde mucho más.

Como ya hemos dicho, este es el estilo de viaje que nosotros hemos elegido. Sabemos que se puede viajar más barato y que mucha gente lo hace (obviamente también más caro). Sin embargo, pensamos haber encontrado el equilibrio que a nosotros nos satisface (de momento). Animamos a que cada uno encuentre el suyo pero… ¡no dejen de viajar!

Pueden consultar otros trucos relacionados con la economía del viajero en el post Viaja reduciendo gastos.

¿Creen que este presupuesto es alto?, ¿bajo?, ¿medio? ¿Qué se gastan ustedes cuando viajan? ¡Déjenos sus comentarios y compartamos más trucos sobre la economía del viajero!

Guía para viajar barato: extiende tu dinero hasta el infinito y más allá

Cuando uno se pasa el año trabajando y llega el momento de disfrutar de sus 15 días de vacaciones, es probable que le invada un sentimiento que le impida escatimar en gastos: “Para eso me paso el año trabajando”, piensas. Probablemente hayas escogido un destino turístico que, quizás, estés visitando en época alta. Al final acabas pagando una desfachatez por cualquier cosa: excursiones, cenas en restaurantes, la crema solar que te dejaste en casa… Las agencias de viajes y, en general, el sector servicios, se aprovechan de esta situación. Y viajar barato resulta inalcanzable.

  Ahorrar para viajar

 

Viajar de mochilero es otra historia, y hacerlo sin fecha de regreso aún más. El término “slow-travel” consiste en disfrutar de tu viaje con calma. Te da igual esperar un par de días y coger el billete de tren más económico para llegar a tu siguiente parada. Tu principal objetivo es alargar al máximo el presupuesto del que dispones.

Algo que juega a nuestro favor es que la vida nómada elimina de nuestra vida aquello que denominamos gastos fijos: alquiler de la casa; gastos de luz, agua, gas o Internet; promedio mensual de combustible para el coche y su seguro correspondiente, cuota de gimnasio, etc. Vives más barato. Además, este estilo de vida nos cura de nuestra faceta más consumista. Aquella que tantas veces maldijimos a final de mes. Y como todo lo que adquieres tiene que caber en tu equipaje mochilero de 50-60L, dejas de coleccionar zapatos comprados por capricho. Simplemente sustituyes: cuando una camiseta está ya vieja, la tiras y compras otra.

Como dato informativo: actualmente estamos en Brasil (uno de los países más caros de Sudamérica). En un mes hemos gastado la mitad de lo que destinábamos anteriormente a nuestros gastos fijos, y una cuarta parte de lo que gastábamos al mes. 

Hay un sinfín de cosas que podemos hacer para alargar al máximo nuestro presupuesto de viaje, pero aquí hablaremos solamente de aquellas que hemos probado en primera persona. Dividiremos nuestros outputs en tres categorías: alojamiento, comida y transporte.

 

Alojamiento

couchsurfing logo

 

Couchsurfing, la opción número 1 del ranking. Se trata de una plataforma en la que los hospedadores ofrecen alojamiento de forma gratuita. La gente inscrita en este tipo de páginas suele disfrutar viajando y conociendo gente, y eso se nota. No olvides que no se trata de una reserva de hotel, sino de un intercambio cultural y de pasar tiempo con esa persona, pareja o familia, por lo que es aconsejable elegir hospedadores afines a ti. Nosotros solemos demostrar nuestro agradecimiento cocinando alguna receta típica española. Perfecto para una inmersión cultural completa.

 

Workaway

En Workaway, en cambio, trabajas unas 4-5h diarias a cambio de alojamiento (y comida, en algunos casos). Nuestro consejo es que tengas ojo eligiendo proyecto, porque algunos ofrecen condiciones abusivas (caso real: 7h al día en un hostel a cambio de alojamiento en habitación compartida de 12 personas, extras como lavadora, comida, etc. pagados a parte). Es una buena opción si te apetece alargar un poco tu estancia y aprender nuevos oficios, o incluso añadir un plus a tu currículum.

 

 

Airbnb

Airbnb es una plataforma para alquileres a nivel particular, donde encuentras desde habitaciones compartidas a chalets enteros. Suele ser mucho más barato que ir de hotel, y si alargas un poco la estancia no es raro que se apliquen descuentos. Pincha aquí para registrarte y recibir 30€ de descuento en tu primera reserva. Tranquil@, no es ningún spam 😉 .

 

 

booking

Booking es, posiblemente, el buscador de hoteles más conocido a nivel mundial. Truco: reservando el mismo día encontrarás ofertas con descuentos estrella de hasta un 50%. Perfecto para aquellas ocasiones de última hora, o para días en que te apetece ir de hotel.

Importante: no olvides basarte en el sistema de referencias y opiniones que todas estas plataformas ofrecen a la hora de elegir alojamiento.

 

tienda-de-campana

Por último, y no por ello menos importante, está la opción de la tienda de campaña. En España decidimos no comprarla porque no queríamos viajar con tanto trasto y no sabíamos si realmente le íbamos a dar utilidad, pero nos bastó una semana de viaje para decidir comprar una en Brasil. Perfecta para acampar alejado del bullicio de las ciudades. Te ahorras un pico y, además, tienes la seguridad de que nunca te va a faltar un techo bajo el que dormir.

 

Transporte

Aunque andar es sano y nos gusta, no siempre es posible recorrer las distancias marcadas a pie. Presentamos lo que de momento nos ha servido para ahorrarnos un dinerillo.

 

Transporte público

El transporte público suele ser bastante barato, y en algunos casos, hacer escala en un punto intermedio resulta más económico que comprar un billete directo. El tiempo invertido no tiene por qué ser mucho mayor, y recuerda: es el viaje, y no el destino, lo que hace al viajero.

Uber-Logo

Uber funciona por aplicación móvil. A favor: amplia oferta en algunas ciudades, más barato que un taxi (te ofrece un presupuesto estimado de antemano), y con un sistema de puntuación a los conductores que da confianza. En contra: necesitas de conexión a internet para hacer la reserva.

 

BlaBlaCar

Blablacar, como véis, no solamente está extendido en Europa. Este buscador te permite contactar con particulares para realizar un trayecto concreto y compartir gastos de combustible. La tarifa la decide el conductor previamente al viaje.

 

autostop

Viajar a dedo o hacer autostop es una opción muy interesante si dispones de tiempo para llegar a tu destino. A veces hay que echarle paciencia… Otras, no tanta. Debéis analizar la probabilidad de que os paren (frecuencia en el paso de coches, etc.), y elegir un sitio estratégico (por ejemplo, a la salida de las ciudades, en la dirección que queráis tomar). Si sois más de uno podéis hacer rondas para que no resulte tan pesado.

 

Comida

El truco común para ahorrar en comida consiste en comprar los ingredientes y cocinar en casa, muy recomendable cuando vas a estar unos cuantos días en un mismo lugar. Sin embargo, cuando viajas de paso, no siempre es cómodo ni rentable adquirir todo aquello que vas a necesitar para preparar una receta decente, porque parte de estos ingredientes te van a sobrar y no quieres añadir más peso a tu equipaje. Por esto, descubre cuáles son los platos estrella de la zona que visitas: en Brasil puedes conseguir “Pratos feitos” o “Marmitex” (arroz, feijoada y ensalada) por unos 12$R, el equivalente a unos 3,5€.

 

feijoada
La feijoada es el placo típico de Brasil y está…¡RIQUÍSIMO!

Los mercados callejeros son una buena opción para adquirir platos nutritivos a precios competentes. En algunos, si te esperas al final de la mañana, bajan el precio de frutas y verduras para vender todo lo que les queda.

Pero el mejor consejo que podemos dar es que no intentes mantener tus hábitos alimenticios allá donde viajes. Allá donde fueres, haz lo que vieres. Observa qué es lo que la gente come y sabrás cuáles son los mejores platos en cuanto a la relación calidad-precio. En España la tortilla de patatas es barata y sabrosa. No obstante, cuando sales de la Península, conseguir un aceite de oliva de importación te va a salir mucho más caro, y las cosas nunca saben igual. Adquiere productos locales. Nosotros ya hemos cambiado la naranja valenciana por el mango brasileño.

 

¿Conoces más trucos para viajar barato? ¡Cuéntanos!