Consejos para descubrir lugares espectaculares y sin turistas

Las agencias de viajes  y las guías turísticas nos suelen mostrar los lugares más bellos del planeta en sus increíbles fotos publicitarias; playas de agua cristalina, castillos sacados de películas de ciencia ficción, templos perdidos y aislados en medio de la selva… Te imaginas allí contemplando el atardecer, viviendo la experiencia mágica de disfrutar de esas maravillas y haciendo unas fotos espectaculares sin nadie alrededor, tal y como se muestran en las fotos.

 

playa paradisiaca
Expectativa…

Pero… la realidad es bien distinta.

Las playas se abarrotan de turistas hasta el punto en que poner la toalla es como montar un puzzle. Templos que para hacer una foto tienes que ser el más rápido del oeste y tomar la captura justo cuando nadie pasa enfrente tuya o miradores en los que tienes que ir esquivando los palos selfies para que no te den  en la cabeza.

 

playa abarrotada
…realidad

Cuando empiezas a viajar lento, cuando no tienes un tiempo predefinido, empiezas a darte cuenta de que los lugares más típicos  y turísticos no son los que más te llenan. En realidad, disfrutas mucho más los que descubres por casualidad, despiste o recomendación de algún local.

  • Las ventajas de encontrarte con estos pequeños rincones libres de turistas son muchas:
  • Precios ajustados a la realidad económica del país.
  • No fomentas  a una contaminación masiva del lugar y a la desigualdad social.
  • Es mucho más fácil conocer a los lugareños.
  • Puedes hacer fotos, vídeos o lo que se te ocurra sin nadie alrededor.
  • Más tranquilidad.

Para poder disfrutar de estos lugares he elaborado una lista sobre las cosas que nosotros solemos hacer para evitar los sitios masificados y disfrutar del viaje de una forma “alternativa”.

Viajar a países poco turísticos

Obvio, ¿no?

Existen países que ofrecen una diversidad de culturas, paisajes y riquezas ambientales comparables a los destinos TOP y que apenas reciben turistas. No es necesario viajar a Kazagistán o Pakistán, que son países preciosos,  pero que quizás no sean países para viajar por primera vez.

Por ejemplo, después de nuestro viaje por Latinoamérica recibimos preguntas de amigos para viajar a Costa Rica. ¿Costa Rica? Noooooo. Sí, es muy famosa en todo el mundo y debe ser uno de los destinos más visitados, pero a día de hoy es muy cara, llena de turistas en cada rincón y todo lo que puede ofrecerte lo puedes encontrar en sus países vecinos evitando la masificación.

Aquí tienes una lista de los 10 países menos visitados del mundo  por si quieres vivir una auténtica aventura sin turistas:

  • Somalia
  • Tuvalu
  • Islas Marshall
  • Santo Tomé y Príncipe
  • Kiribati
  • Sudán del Sur
  • Libia
  • Guinea-Bisáu
  • Turkmenistán

(Info sacada de de www.culturacolectiva.com)

 

Islote islas Marshall
Playas en Islas Marshall

Viajar en temporada baja

Todo un clásico.

Los países suelen tener dos temporadas turísticas aunque en algunos lugares se incluye la temporada media.

  • Temporada baja: hay menos turismo y los precios son más económicos. Suele coincidir con las estaciones del año donde es más probable que  haga peor tiempo o que no coincida con las vacaciones estivales del propio país. Cuidado porque algunas atracciones turísticas pueden estar cerradas en esta época por falta de turismo. Esta temporada es ideal para viajar tranquilos.
  • Temporada media: suele ser entre ambas temporadas, cuando aún no ha llegado todo el boom de gente, pero ya está a punto.
  • Temporada alta: esta es la que le gusta al sector turismo; hoteles, restaurantes, ocio…Los turistas se ven a patadas en cualquier rincón, los precios suben a las nubes y para encontrar alojamiento es posible que tengas que reservar con antelación. Vacaciones de verano, Semana Santa (en países católicos), navidades….Esta es la temporada que deberías evitar.

Tener tu propio medio de transporte

En algunos países, ir al sitio que  deseas puede complicarse muchísimo por falta de infraestructura; no hay transporte público o no tienen hospedajes.

Un ejemplo claro es Cuba. Los turistas que visiten Cuba verán que están obligados a utilizar el autobús de los turistas “Vía Azul” para moverse entre los distintos lugares (puedes utilizar algunos autobuses locales pero tienes que averiguártelo muy bien y son bastante más lentos). La otra opción es un taxi, pero…¡prepara la billetera!

Lo ideal sería viajar en bicicleta; puedes llegar donde quieras, no pagas gasolina, ni peajes, el mantenimiento es casi nulo. Además no sólo disfrutas del destino sino del camino.

Alquilar una moto o coche te ofrece la oportunidad de llegar a los rincones que tú desees sin necesidad de depender de un transporte público. Además un coche te puede servir de alojamiento en un momento dado ;).

 

Eva en bici
En Cuba decidimos alquilar bicicletas por unos días

Preguntar a la gente local

Los  lugareños no suelen pasar sus vacaciones en los sitios turísticos porque tienen precios desorbitados para sus bolsillos. Por eso, buscan alternativas más económicas a las cuales no suelen llegar los turistas extranjeros.

En Brasil, gracias a los lugareños descubrimos playas que ni siquiera otros brasileños conocían y puedes creerme si te digo que han sido las playas más espectaculares que hemos visto en todo nuestro viaje.

Perderte

En las grandes ciudades turísticas pasa lo mismo que en los propios países pero a menor escala. La gente visita los mismos lugares y va a los mismos cafés, restaurantes, plazas, catedrales, parques… acumulándose todos en cada uno de ellos.

Piérdete, visita la ciudad sin mapa, ve a los lugares que no aparecen en las guías y mézclate con la gente en los barrios más humildes. Verás cómo tienes un paseo mucho más enriquecedor y seguro que descubres pequeños rincones que te dejarán asombrado.

Google Maps

Creo que esta es la herramienta tecnológica que más hemos utilizado en el viaje.

Cuando queremos ir alguna playa, parque natural o montaña, utilizamos esta aplicación para buscar posibles lugares “Tourist Free”. ¿Cómo?

Abrimos el Google Maps y lo configuramos para que nos muestre la vista satélite. Así podrás observar  a vista de pájaro posible destinos que sean de tu interés. Por ejemplo, si buscamos una playa de arena blanca y agua cristalina miramos en el mapa y seguimos la costa por el lugar donde nos encontramos y cuando vemos lo que podría ser el tipo de playa que buscamos miramos el nombre. Si aparece en la guía como destacado, pasamos a otra playa y sino, ahí nos dirigimos.

 

Con este método encontramos los cultivos en Canadá para buscar trabajo y nos fue fetén. Si quieres saber la historia pásate por el post.

 

La vida al revés: viaja nueve meses y trabaja tres

Te desvelamos una de las posibles alternativas a una una vida de estereotipos a y aburrida. Además te contamos nuestra experiencia.

 

Hacer dedo/autostop

Que decir de esta forma de transporte…¡Que nos encanta!.  A parte de las innumerables ventajas que tiene moverte a dedo también te ayuda a descubrir los lugares de los que hablamos.

Viajando a dedo conoces a lugareños que te recomiendan los mejores sitios de forma casi personalizada. Seguramente entre vehículo y vehículo acabes perdido en algún lugar que puedas explorar y además puedes llegar a casi cualquier sitio.

 

Camiones
Viajando entre camiones

 

Si no te atreves a lanzarte con el autostop te recomiendo que te pases por el post:

 

Guía práctica del autostopista

Consejos sobre cómo hacer autostop y no morir en el intento.

 

Estos son algunos de los trucos o consejos que nosotros aplicamos para hacer un viaje a nuestro gusto y esperamos que te puedan servir a ti también.

Como siempre te pedimos que compartas el post (si quieres) por si pudiera servirle a alguien más y que nos dejes un comentario que siempre nos alegra ;).

Y si tienes otros consejos que quieras compartir no dudes en dejarnos un comentario explicándolos ¡Sería de gran ayuda!

Cómo perdí 14 kg en 5 meses viajando: de fofi-sano a sano y punto.

Proceso de pérdida de peso

Primero tengo que aclarar que no somos ni dietistas, ni nutricionistas, ni médicos, ni vendehúmos milagrosos. Somos dos personas que tras un largo tiempo de viaje hemos ido ajustando nuestra dieta a las condiciones que nos rodeaban y hemos visto que es lo que mejor nos funciona para sentirnos bien por dentro y por fuera.

Yo, Sergio, logré adelgazar 14 kg en los primeros cinco meses de viaje y te puedo asegurar que no fue con ninguna dieta estricta, ni haciendo mucho deporte (sólo caminar), ni ayunando, ni con pastillas, ni proteínas, ni nada por el estilo.

¿Y cómo lo hice?

Antecedentes

Para contextualizar un poco todo esto primero tengo que contarte cómo soy físicamente y cuáles eran mis hábitos antes de empezar el viaje.

Tengo 30 años, mido 174cm y desde hace, por lo menos, 10 años utilizo la misma talla de ropa (aún conservo algunos pantalones que me ponía a los 18 años). Desde esa edad he ido variando mi peso entre los 73 y 76kg más o menos.

No he sido flaco, no he sido gordo, pero siempre he tenido mi barriguita, mi buen culo (algunos amigos me decían culo-cubano),  buenos muslos y buenos brazos. Hoy en día es lo que se conoce como un fofi-sano.

Dunas de Maspalomas

Abril 2016 en las dunas de Mas Palomas

Nunca he hecho dieta, he sido siempre muy glotón con la comida que me gusta y soy una de las personas más golosas que conozco. Eso sí, siempre he controlado no pasarme de la raya todos los días ni a todas horas.  Entre semana me cuidaba un poco más, pero los fines de semana ¡buffet libre!...Me ponía hasta arriba de la deliciosa comida de mi padre, de la pizza, kebab, burger o bocadillos con los amigos mientras nos tomábamos una o varias cervezas.

Siempre he hecho algo de deporte, no de forma continua pero sí iba picoteando un poco de allí y un poco de allá; gimnasio a temporadas, senderismo algún fin de semana, salir a correr cuando me entraba la locura, pasear con el perro…vamos nada serio, ni mucho menos constante.

Cambiando de aires, cambiando de hábitos

Como ya sabréis salimos a recorrer Latinoamérica de mochileros, moviéndonos a dedo y con un presupuesto muy ajustado. Lo cual implicaba andar bastante, cocinarnos nosotros o comer comida local y por supuesto una vida muy activa.

¿Qué comemos de viaje?

Comemos de todo pero no cualquier cosa.

  • Frutas, verduras y huevos: Compramos los alimentos frescos, locales y de temporada. Son más baratos, más saludables y suelen ser los alimentos que la gente del lugar consume (por algo será).
  • Conservas: Atún y legumbres. Ideales para preparar ensaladas variadas.
  • Carne: No compramos durante el viaje, sin embargo, los platos típicos en los países que hemos visitado todos incluyen algo de carne.

¡OJO! Evitar la carne picada y muy sazonada. Suele ser carne de baja calidad, pasada o a punto de pasarse, que especian mucho para que no se note.

  • Lácteos: Soy un adicto a los lácteos. Durante el viaje hemos evitado la leche porque a Eva no le gusta demasiado pero sí comprábamos queso fresco para alegrar un poco los platos y el paladar.
  • Cereales: Siempre tenemos pan, arepas, tostadas… y lo consumimos sobre todo en el desayuno. Pasta y arroz para comer.
  • Azúcares: Nada de bebidas azucaradas, no somos de consumir este tipo de alimentos pero sí que comemos algún capricho casi que cada día (la Nutella es nuestra perdición).
Comida casera

Arroz, tomates y plátano era nuestra base en las comidas.

Las ensaladas de legumbres son un descubrimiento; fáciles de preparar, nutritivas y muy ricas

¿Cómo es nuestro día a día?

Solemos levantarnos temprano pero cuando el cuerpo nos lo pide (dormimos unas 8h).

Desayuno: Preparamos el desayuno con calma y desayunamos tranquilamente hasta quedar bien saciados. El desayuno suele constar de:

  • Arepas, pan, tapioca, torta o lo típico del país en lo que pueda meterse comida.
  • Huevos revueltos
  • Banana frita
  • Café, panela, leche o batido de plátano.
  • Fruta: mango, papaya, plátano, uva, manzana…

Nos vamos a dar una vuelta por el lugar en el que estemos o salimos de nuevo a la ruta, depende, pero siempre implica caminar. No utilizamos el transporte público a no ser que queramos ir muuuy lejos. Por ejemplo, en la Habana andamos unos 15km diarios.

Cuando estamos estables en algún sitio solemos convertirnos en marmotas y aprovechamos para descansar, trabajar en el blog, ver pelis... No es un estado que nos dure demasiado, sobre todo a Eva, que enseguida le entra sarpullido de estar parada.

Diciembre 2016. Dos meses después de emprender nuestro viaje.

Diciembre 2016. Dos meses después de emprender nuestro viaje.

Comida: Si estamos en un país donde la comida es barata (toda Latinoamérica lo es) y estamos fuera de casa solemos comer en la calle el plato típico; prato feito en Brasil, bandeja paisa en Colombia…Se llame como se llame en Latinoamérica casi siempre es arroz, frijoles, carne, un poco de ensalada y las variantes del país; patatas, plátano frito,... Por Centro América empezamos a descubrir los tacos y en México ¡los amamos!

Después de comer es la hora de la siesta y la relajación.

Seguimos paseando  por la ciudad.

prato feito
El prato feito es el plato típico más económico que se sirve en Brasil.

Cena: Cuando estaba en España solía cenar muy tarde y seguidamente acostarme. Esto hacía que me fuera a la cama hinchado y pesado. ¡ERRROOOOOOR!

De viaje cenamos cualquier cosa; fruta, tacos, burritos, las sobras del medio día…lo que nos pillara en el momento pero en pequeñas cantidades. Eso sí, cenábamos muy pronto y tardábamos unas 2-3 horas en acostarnos.

Como ves no me privo de ningún tipo de alimento porque me gusta de todo.

Esta ha sido nuestra dieta durante nuestro viaje por Latinoamérica pero irá variando según los países que visitemos.

Lo ideal es ir adaptándose a la comida que te ofrece cada país.

Punta Gallinas

Febrero 2017. Esta foto está tomada en Punta Gallinas, el extremo norte de Sudamérica.

Sacando conclusiones

Creo que lo que más me ha ayudado a perder esos kg de peso extra que lastraba ha sido un cambio en los hábitos alimenticios pero sobretodo, poner en práctica la frase de:

“Desayuna como un rey, come un príncipe y cena como un mendigo”

El desayuno ha sido la comida más importante del día. Nos ponemos como los quicos desayunando y lo disfrutamos como niños.

En la comida (almuerzo) no nos privamos de nada tampoco pero suelen ser platos "saludables".

Cenar pronto, poco y ligero es la CLAVE. No irte pesado a la cama, con la digestión hecha, te ayuda a dormir mejor aparte de contribuir a perder peso.

La vida activa está implícita en un viaje y si viajas de forma económica y cuidas un poco lo que comes verás cómo sin quererlo vas eliminando esos kg que te sobran.

Así es como perdí los 14 kg de grasa, tengo el cuerpo más atlético y me encuentro más fuerte y mejor que nunca.

Cambios para el futuro

Aunque ahora mismo me encuentro bien, siempre se puede mejorar para encontrarse mejor uno mismo. Por ello quiero ponerme unos objetivos y compartirlos para que queden escritos (esto, dicen, ayuda a cumplirlos).

Mi propósito para el siguiente viaje:

  • 30 minutos de ejercicio por la mañana 3 veces a la semana (mínimo). Existen numerosas aplicaciones para el móvil con tablas para ejercitarse. Eva y yo las probamos al inicio del viaje pero lo dejamos de lado enseguida…
  • Dejar el azúcar. Es un reto complicado porque soy un auténtico adicto pero sé que es una DROGA que me controla y no me aporta nada bueno.

Si lo consigo y me va bien, ya os contaré en un próximo post cómo lo hice.

Septiembre 2017

Septiembre 2017. Gracias al ejercicio de subir y bajar escaleras para recoger fruta en Canadá logré definir un poco más sin perder peso.

El equipaje del mochilero: todo lo que necesitas saber

El simple hecho de pensar en cómo preparar tu mochila antes de un largo viaje, o un viaje por tiempo indefinido, puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza. Pero no te preocupes… es en realidad más fácil de lo que parece.

Si ya has hecho antes algún viaje de al menos 2-3 semanas, te habrás dado cuenta de que generalmente tendemos a llevar cosas de más que luego ni utilizamos. Nuestro consejo es que te informes a grandes rasgos del clima de las regiones que tienes pensado visitar, aunque si no vas a zonas de climas extremos, lo normal es que te encuentres con condiciones meteorológicas variadas. Aun así… viaja ligero, pues vas a ser tú el o la que cargue con todo el peso a la espalda. ¡No vayas a parecer Reese Whiterspoon en “Alma salvaje”!

Reese Whiterspoon en la pelicula “Alma salvaje” cargando con una mochila que es el doble de su tamaño ¿Quieres parecerte a ella?

¿Qué mochila elegir?

La mochila es un elemento fundamental en tu viaje que te puede ayudar a llevar toda la carga de forma cómoda o te puede, incluso, lesionar. Por ello, tenemos que dedicarle un tiempo para la búsqueda y probar diferentes modelos antes de lanzarnos a la compra. Para realizar la prueba la mochila deber ir cargada con el peso aproximado al que vayas a llevar para ver posibles roces, incomodidades, etc.

Características que debería tener una mochila para un largo viaje:

  • Diseño ergonómico que permita una adecuada repartición del peso entre los hombros, espalda y tren inferior. Debe contar con:

  • Riñoneras para descargar el peso en la cintura: Es vital para tu salud y tu espalda que cuente con ellas. El peso se tiene que repartir entre tus hombros un 45% y tus piernas un 55%. Además, deben estar acolchadas y ser cómodas, sino acabarás con rozaduras muy molestas en la cintura.

  • Correas de ajuste de carga en pecho y cintura. 

  • Espalda regulable en altura y acolchada (a poder ser con algún sistema de ventilación para evitar que la espalda se te empape de sudor).

  • Cincha para acercar la carga a la espalda.

  • Resistencia: El material textil de la mochila tiene que ser resistente a rozaduras y golpes. Las costuras deben ser fuertes y las partes plásticas, como los cierres y hebillas, de buena calidad. De lo contrario, cuando lleves mucho peso verás cómo la mochila se va desgajando como una naranja por los lados más expuestos al peso.

  • Peso: Cuanto más liviana sea mejor. Recuerda que cada gramo extra cuenta y serás tú mismo quien los cargue.

  • Cinchas para amarrar objetos (tienda de campaña, cantimplora, zapatillas…).

  • Bolsillos organizativos, apertura inferior y superior del cuerpo principal -si cuenta además con apertura frontal mejor aún-.  Te permitirá acceder a los objetos de uso cotidiano sin tener que sacar todo el contenido de la mochila.

Esta es la mochila que actualmente lleva Eva, de 50L de capacidad. Muy buena relación calidad/precio y liviana. En contra: el tejido no es el más resistente a las rozaduras. Modelo Quechua Forclaz 50 Speed

¿Capacidad y peso máximo?

La capacidad de la mochila que elijamos va a depender de cada uno y de los caprichos extra que quieras cargar, pero se recomienda una mochila de unos 50-70L y un peso máximo de 15 kg. Yo, que soy un burro, empecé con 22 kg repartidos entre la mochila grande y la pequeña. Tardé poco tiempo en deshacerme de ropa que no me ponía y otras tonterías que no eran vitales para poder guardarlo todo en una mochila y además disminuir el peso.

¿Una o dos mochilas?

Es conveniente, sobre todo si te gusta hacer excursiones, que lleves, a parte de la grande, una mochila pequeña (unos 20L) para no tener que ir cargado con el mochilón cuando quieras ir a dar una vuelta por la ciudad o para hacer una excursión de 1 o 2 días. Además, te servirá para cuando cojas un avión o un autobús, llevar contigo la mochila pequeña con tus pertenencias más valiosas y dejar la otra en la cabina.

Mucha gente, nosotros mismos en el inicio, lleva las dos mochilas cargadas; la grande a la espalda y la pequeña delante. Nos dimos cuenta al poco tiempo de que no es cómodo por varias razones:

  1. Poca maniobrabilidad: entrar con dos mochilas a un autobús es una odisea.

  2. Cuando descargas tienes que estar pendiente de dos mochilas.

  3. Si eres una persona que suda bastante vas a acabar empapado en los primeros 10 minutos de paseo.

Lo mejor es que la mochila pequeña ocupe poco espacio cuando se pliegue y así poder guardarla cómodamente dentro de la mochila grande o amarrarla al exterior. Evitar las mochilas que tengan sistemas de ventilación ya que éstas no se pueden plegar.

Primer día de viaje en São Paulo. En cuanto pude quité lo que no utilizaba y metí todo en una sola mochila.

¿Qué llevar en la mochila?

Ropa

  • Ropa interior para mínimo 5 días y unos 3-4 pares de calcetines.

  • Un par de sujetadores.

  • Dos o tres pantalones cómodos (mejor si son desmontables).

  • Un par de camisas de manga larga (a poder ser que protejan de los rayos UV y sean de secado rápido). En nuestra mochila inicial llevábamos sólo camisetas pero poco a poco fuimos sustituyéndolas por las camisas. Son más frescas, si tienes calor te las arremangas y valen tanto para vestir un poco más arreglado como para subir una montaña.

  • Unas 3 camisetas de manga corta o tirantes.

  • Un forro polar (o dos si gran parte del viaje es en clima frío).

  • Un bañador. En caso de necesitar otros, los pantalones desmontables sirven como bañador.

  • Unas chanclas. Recomendables también sandalias tipo trail.

  • Unas zapatillas: recomendamos unas botas de montaña ligeras de media caña o deportivas de trail con algo de agarre para hacer caminatas.

  • Capa antilluvia.

  • Una toalla de secado rápido.

  • Si eres chica, un vestido que te pueda servir tanto para ir fresquita a la playa, como para arreglarte si te surge algún evento especial.

  • Los pareos son muy útiles porque tienen triple función: se pueden utilizar como pashmina, como pareo-vestido o incluso como toalla de playa.

  • OPCIONAL, y dependiendo del clima: mallas y camiseta térmica, extra de forro polar, chaqueta, gorro y braga para el cuello.

    Esta es la ropa que cargué al salir de casa, poco a poco, se fueron quedando cosas por el camino.

Botiquín

  • Siempre es recomendable llevar lo básico de un botiquín para atender las pequeñas urgencias que nos pueden ocurrir en un viaje.
  • Tijeras, esparadrapo y gasas.
  • Crema antibiótica, analgésicos, antihistamínicos, para el mareo, antidiarreicos, antiséptico para las heridas y repelente.

Aseo

  • Cepillo y pasta de dientes.

  • Desodorante.

  • Gel/champú. Nosotros nos acostumbramos a llevar pastilla de jabón: pesa menos, dura más y es más práctico para lavar ropa a mano.

  • Crema hidratante y protector solar.

  • Gafas de vista, lentillas, liquido para las lentillas.

  • OPCIONAL: maquinillas de afeitar, cortapelos, peine, pinzas para las cejas, copa menstrual y cazuela pequeña de cera depilatoria (muy muy útil si eres mujer, claro)…

    El neceser con lo básico para salir de casa e ir bien “aseado”

Documentación

  • Pasaporte en regla y con vigencia superior a 6 meses.
  • Cartilla de vacunación internacional. Importante asegurarse de las vacunas obligatorias que piden a la entrada de cada país.
  • Carné de conducir internacional (si tenéis pensado alquilar algún vehículo).
  • Tarjeta de débito/crédito.
  • Póliza del seguro.

Además llevamos una fotocopia de todos los documentos y los tenemos escaneados en la “nube”.

Tecnología

Este apartado es muy subjetivo ya que hay gente que llevará de todo y otros que pasen olímpicamente de llevar cualquier cacharro que tenga un circuito impreso en su interior. Nosotros, como parte del viaje lo dedicamos al tema audiovisual, vamos bastante cargados de estos trastos.

  • Portátil/computadora.

  • Cámaras de fotos y vídeo (con sus baterías, tarjetas SD, cargadores…).

  • Disco duro.

  • Libro electrónico.

  • Teléfono móvil.

  • OPCIONAL: Powerbank, mini-altavoces… No recomendamos llevarlo, no se le suele dar utilidad.

El “por si” no es una opción. Sé sincero contigo mismo, quiérete y no cargues con taaaaantas cosas. ¡¡COGE LO BÁSICO!!

Otros

  • Cordino de 3-4mm. Te vendrá bien para secar la ropa, atar cosas a la mochila, etc.
  • Saco de dormir. Importante que sea ligero y ocupe poco espacio.
  • Tienda de campaña. Un indispensable si quieres ahorrar en alojamiento. Evita las de tipo canadiense o las de montaje ultrarápido, lo que te interesa es que sea ligera y con buena impermeabilidad. Es recomendable que también quepan las mochilas dentro para resguardarlas de la lluvia y tenerlas vigiladas.
  • Imperdibles: Te solucionan un descosido en un pis-pas.
  • Material de camping: cubiertos, vaso y un plato. Si vas a estar mucho tiempo al exterior sería recomendable algún hornillo para cocinar. Existen modelos que apenas ocupan espacio y pesan realmente poco.
  • Adaptadores de enchufe y un triple. Infórmate sobre qué tipo de enchufe hay en cada país que vayas a visitar. Suelen ser muy baratos y lo mejor es que los compres allá donde los necesites.
  • Candado a poder ser de código (así te ahorras llevar la llave encima y no corres el riesgo de perderla).
  • Filtro de agua. Lo compramos antes del viaje y es una de las mejores inversiones que hemos hecho; nos ahorramos bastante dinero en agua y si sueles hacer rutas de montaña no hace falta cargar con muchos litros de agua ya que puedes ir recargando agua en ríos, manantiales…Nosotros compramos uno de la marca LIFESTRAW.
La tienda de camapaña nos ha permitido ahorrar mucho dinero en alojamiento y de dormir en sitios increíbles.

Consejos generales

  • Durante el viaje no acumules, sustituye (o elimina si no lo utilizas) lo que sea que se haya roto, estropeado o esté ya viejo.

  • Si no viajas sólo, hay cosas que se pueden compartir y así repartir el peso.

  • Reutiliza la ropa que no esté sucia y lávala cuando realmente lo esté.

  • Mete en tu mochila cosas prácticas y ropa cómoda. Muy recomendable prendas de secado rápido y mejor si no son blancas.

  • Enrolla cada prenda de ropa y guárdala en bolsas plásticas zip. Organizarás mejor la mochila, encontrarás antes lo que buscas, podrás separar la ropa limpia de la sucia y evitarás que se moje si llueve.

Esta “técnica” nos ha venido realmente bien para mantener la ropa seca y bien organizada.

¿Cómo montar la mochila?

Aquí hay toda una ciencia detrás para poner las cosas dentro de la mochila de la mejor manera posible, para que se distribuyan bien los pesos y además sea práctico el acceso a las diferentes cosas que llevamos. Lo mejor es que entréis en este enlace (donde lo explican muy bien) y luego vayáis adaptando a vuestras necesidades.

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Esperamos que este post os haya sido de ayuda y el preparar la mochila deje de ser un quebradero de cabeza. Es hora de que os pongáis manos a la obra y dejéis la mochila lista para salir ahí fuera…¡¡ a comeros el mundo!!

 

¿Qué tan peligroso es viajar de mochilero? Experiencias y consejos

Cuando hablamos con la gente sobre el hecho de llevar a cabo un viaje mochilero, el tema de la seguridad –entiéndase seguridad con respecto a la integridad física- se sitúa en el puesto número 2 del ranking por orden de interés (el número 1 suele ocuparlo la economía).

¿Qué tan peligroso es viajar por países con tan mala fama como Brasil o Colombia, de mochilero, acampando en cualquier sitio y viajando a dedo? Dicho así, incluso a nosotros nos suena mal. No hubiésemos dicho unos meses antes de comenzar, que lo llegaríamos a hacer con tanta ligereza y naturalidad como ahora.

Viajar, salir de casa, ya de por sí vivir, son hazañas que no se eximen de llevar intrínsecas ciertos riesgos. No obstante, la probabilidad de convertirse en víctima de algún incidente desafortunado es aún mayor si viajas, claro, haciendo autoestop, haces acampada libre, andas con una mochila que lejos está de pasar desapercibida y además, de vez en cuando, duermes en casa de desconocidos -haciendo “Couchsurfing”, contactando por Facebook, o aceptando el contacto “de un amigo de un amigo” que te puede alojar-.

Fabiula y Simão fueron nuestros primeros anfitriones Couchsurfing.

Antes de hablar de alguna de nuestras experiencias personales, queremos aclarar que escribimos este post llevando 5 meses recién cumplidos de nuestro mochileo por Latinoamérica, muchísimos kilómetros a las espaldas, anécdotas varias y algún susto que no entrañó más que eso; ser simplemente un susto que se convirtió en anécdota. Por lo tanto, si en algún momento de la lectura os da por alarmaros… ¡Tranquilos! Si ahora estamos escribiendo esto es porque todo salió bien.

Sustos que se convirtieron en anécdotas…

Para mí el peor trago haciendo dedo fue aquella vez en la que nos paró una camioneta en la que viajaban 4 tipos. “Lo siento, somos dos y no cabemos. Pero gracias”, les decimos. “¿No es su esposa? Pues entre usted y que se siente ella encima”, le dice a Sergio. Sin mucho tiempo para reaccionar y hartos de estar aguantando semejante solambre a luz del mediodía, nos montamos los dos. Él sentado, yo sobre sus piernas con la cabeza torcida por la falta de espacio –“si nos chocamos me rompo el cuello”-, pienso. Y no hubiese sido raro dada la velocidad y la conducción con la que el conductor pilotaba el coche. Pronto nos dimos cuenta de que el copiloto iba ebrio, y los dos de atrás eran dos armarios que le reían las gracias de una forma un poco grosera. Yo intentaba mantenerme callada, como queriendo pasar desapercibida, pero el colmo fue ver cómo el copiloto comenzaba a mostrarle a sus colegas los vídeos porno que llevaba en el móvil. Sin importarle, claro está, lo que podía incomodarme esto sobre todo a mí (Sergio no se dio ni cuenta; yo estaba sentada sobre su regazo y le tapaba la visibilidad). Sentía el corazón latirme en la garganta y el viaje –no tan largo, por fortuna- se me hizo lento y tortuoso. Comencé a imaginarme todo tipo de situaciones para nada gratas: “A ver qué podemos hacer con 4 hombres, 2 de ellos enormes. Correr, simplemente correr. ¿Conseguirían alcanzarnos?”. Gracias al destino, a la suerte, o no sé a qué, nos dejaron en el punto acordado, al pie de la carretera. Me bajé rápidamente y dije bastante malhumorada: “Lo siento, pero el autoestop se ha acabado por hoy. No me vuelvo a subir con 4 tipos nunca más”. Aunque esto, señores, fue un pacto conmigo misma que pronto olvidé.

Playa de Coquerinho
Como recompensa nos encontramos aquel día con este atardecer en una playa desierta (Playa de Coquerinho).

También tenemos varios ejemplos sobre cómo la propia gente te advierte en la calle. Una vez en Olinda, Brasil, íbamos con el teléfono móvil en la mano siguiendo la ruta que nos marcaba el GPS para llegar a la parada del autobús –como dato: el sitio no nos había causado sensación de inseguridad en los dos días que estuvimos allí-. Un matrimonio, a la puerta de una casa, nos silba y hace ademán con la mano para que nos acerquemos. “Guarde el móvil inmediatamente y no vaya por esa calle”, nos dicen. “Se están metiendo en un barrio muy peligroso. Si quieren llegar a la parada, den un rodeo por allá”. Por suerte, ahí ya entendíamos bastante bien el portugués, así que acatamos órdenes sin rechistar y les dimos las gracias por tan sabios consejos.

Olinda
Las calles de Olinda son muy pintorescas.

En otra ocasión estábamos en la playa de Salvador de Bahía regresando de camino al hostal al caer la tarde, aunque aún no era de noche. Se nos acercan tres muchachos navaja en mano y vemos ya de lejos que van como zarandeándolas en alto, algo alterados. Nos paran y, de pronto, lo que pensábamos que iba a ser un atraco inminente se convierte en un consejo: “No vayan por ahí, nos acaban de robar la mochila. Les he sacado la navaja, serán hijos de p***”. Uff… por los pelos. Una vez más la gente consiguió salvarnos de un posible –o bien probable- robo. En general, debo admitir que en los dos días que pasamos en Salvador de Bahía sí tuvimos sensación de inseguridad con bastante frecuencia.

Lo de Belém –de nuevo en el norte de Brasil- fue lo más. Antes de llegar y estando una vez allí, absolutamente TODO el mundo nos advertía: “Cuidado con las mochilas, que aquí roban mucho”, “Ni salgáis por la noche… es peligrosísimo”, “A mi sobrino lo secuestraron la semana pasada pidiendo rescate”, nos dijo la que nos hospedó a través de la plataforma AirBnb. La primera noche, cuando llegamos a su casa, nos quedamos boquiabiertos al ver la cantidad de cerrojos que tenía en la puerta y la valla electrificada que rodeaba el edificio. Pillamos tal paranoia, que el último día aún no nos habíamos atrevido ni a sacar la cámara de la mochila. Este mismo día pensé que ya estaba bien y la saqué en la calle. Vi tantos rostros voltearse hacia mí –no sé si por el interés para con la cámara, o porque simplemente pensaban que yo era una tarada inconsciente-, que la guardé rápidamente.

Belem
Esta es la única foto que nos atrevimos a hacer con la cámara

En Agra dos Reis (Brasil) contactamos con un anfitrión Couchsurfing que vivía en la periferia de la ciudad, en un barrio muy humilde. Tuvimos que hacer tiempo por la calle hasta que él terminase de trabajar y regresase a casa… Y de nuevo, un señor en la calle nos dijo que no fuésemos llamando tanto la atención con las mochilas por ahí. Le contamos la historia a nuestro anfitrión Arundo, el cual nos respondió que la gente vive con mucho miedo. Yo pienso igual.

Hemos dormido en sitios bastante extravagantes. La noche que llegamos tarde a Lagoinhas nos tocó pernoctar en la playa -ni nos molestamos en montar la tienda de campaña-, y nos la pasamos despertándonos intermitentemente con el sonido de algún quad haciendo travesía nocturna. Sin embargo, quizás la peor fue cuando, haciendo dedo, llegamos a las afueras de un pueblo llamado Casimiro de Abreu (Brasil), se puso a llover y como estaba anocheciendo, tuvimos que dormir en una casa abandonada -parte del relato lo describimos en esta entrada-. Creo que en las ocasiones de peligro muchas veces se me activa en el cerebro algo así como una defensa psicológica que me desactiva la capacidad de contemplar y enumerar riesgos. Simplemente, hago por dejar la mente en blanco y no pensar. Claro está, que no por ello no nos cuidamos de tomar ciertas precauciones, como utilizar luz roja dentro de la tienda para no llamar la atención de ningún curioso.

Sí amigos, esta es la casa abandonada en la que hicimos noche.

Nuestra primera ciudad en el viaje fue São Paulo. Quedamos con un chico suizo que habíamos conocido el día anterior y fuimos a dar una vuelta. Llegamos a la boca de una calle llena de fumadores de crack y muchachas intentando captar clientes a las puertas de moteles de mala muerte. Las cámaras colgadas al cuello rápidamente fueron guardadas. Poco después descubrimos que nos habíamos acercado peligrosamente a una zona de la ciudad conocida como Crackolandia: un par de calles plagadas de adictos a esta peligrosísima sustancia de la que tan difícil es desengancharse. Zombies vivientes, robos, sexo y violencia.

En São Paulo hay muchas personas adictas al crack, por desgracia.

Como este post ha consistido en una enumeración de acontecimientos fortuitos, quizás estemos dando una visión equivocada: no es tan peligroso como parece. Hemos echado muchas horas en la calle, algunos días enteros, nos hemos expuesto mucho a todo. Supongo que es el efecto de las malas noticias, que como son las que se cuentan, son las que más lejos llegan. Claro, nadie te va a decir que 1 millón de personas visita Río de Janeiro anualmente y no les pasa nada. Te contarán sobre aquel caso en el que un motorista se metió en una favela sin saberlo y fue disparado. 

Algunos consejos que nos han servido

Hay que tener siempre precauciones, esto es cierto.

    • Mejor ir vestido sin llamar mucho la atención: nada de relojes pomposos o ropa de marca, sobre todo en algunos lugares.
    • Informarse y preguntar a la gente local sobre barrios que es mejor tratar de evitar. Nosotros no solemos salir de noche si el sitio no nos da confianza.
    • Llevar los objetos de valor, como la cámara de fotos, en una bolsa plástica estilo “compra de supermercado” suele ser recomendable.
    • Tener en cuenta que en las ciudades, sobre todo si son grandes, siempre hay más peligro que en zonas rurales o pueblos.
    • La actitud también influye; el miedo se huele. Mejor caminar con seguridad y sin temor, pues pasas más desapercibido aunque se note que eres extranjero.
    • Pero, sobre todo, UTILIZA EL SENTIDO COMÚN. Ir hablando por el teléfono móvil en las calles de una gran ciudad es, como dicen los colombianos, “dar papaya”: es decir, estar creando tú mismo la situación propicia para que te roben.
    • Si se realizan trayectos en autobús, sobre todo si éstos son de larga distancia, es recomendable prepararse una pequeña mochila con los objetos más valiosos y nuestra documentación. Como la mochila grande va a tener que ir en el maletero del autobús, en caso de que nos roben no lloraremos tanto la pérdida.
    • Hemos oído algún caso de robos haciendo autoestop: al bajarse la persona del coche para sacar la mochila, el coche ha salido pitando. Para evitar esto, y siempre que se viaje en pareja, primero puede bajar uno, abrir el maletero, y sólo cuando haya sacado las mochilas que baje el otro.
    • Llevar siempre encima un candado no está de más. En algunos hostels se dispone de taquilla para guardar las pertenencias; eso sí, que el candado sea bueno.
En Colombia las favelas son llamadas comunas. En la foto, la Comuna 13, que a pesar de tener un pasado sembrado por el terror y la muerte, hoy en día resurge para ser un atractivo turístico (y muy recomendable) de la ciudad de Medellín.

Conclusión después de 5 meses mochileando

En Brasil vimos que en general la gente vive con mucho miedo por todo. ¿Será una técnica de los medios de comunicación informar solamente de las malas noticias para infundir terror y tener a la población controlada? A modo de ejemplo: nosotros solíamos viajar bastante con camioneros. Muchos nos decían que manejar de noche es peligroso porque los asaltos en la carretera son frecuentes. “Ah, ¿pero que usted fue atracado alguna vez?”, y siempre nos encontrábamos con la misma respuesta: “No, pero el compañero de un compañero…”. Y así una infinidad de veces.

La realidad en Colombia está siendo diferente a la que vivimos en Brasil. Actualmente llevamos dos meses en el país y en ninguna ocasión nos hemos incomodado ante situaciones extrañas. Es más, Colombia está abriéndose aún más al turismo por la actual situación de tregua con el tema de la guerrilla. Lugares hasta hace unos años controlados en exclusiva por el negocio del narcotráfico han sufrido un incremento en el número de visitantes anuales. Palomino, en la Guajira, es un ejemplo de esto.

Una vez más, agradecemos y os invitamos a que dejéis vuestros comentarios y compartáis cualquier tipo de duda, experiencia o simplemente opinión en el post. ¡Es gratis! Y sobre todo… nos hace mucha ilusión leeros 🙂

Guía práctica del autoestopista

Hacer autoestop/dedo/carona es un modo de desplazamiento muy común en algunos países. De forma hospitalaria y desinteresada un conductor transporta a un pasajero de un punto A a un punto B. Para ello, el autoestopista se coloca al lado de la carretera en el sentido en el que quiere desplazarse y hace un gesto simple que es reconocido internacionalmente; sacar la mano con el pulgar hacia arriba.

Autoestop
Eva haciendo autoestop a la salida de Jijoca, Estado de Ceará, Brasil

Lo que es algo que parece tan simple y fácil en realidad no lo es, y menos, en los tiempos que corren hoy en día. La inseguridad, por una parte, e individualismo y egoísmo, por otra, no juegan a favor de la gente que se desplaza de esta manera. Sin embargo, existe mucha gente que sí suele coger autoestopistas, ya sea porque ellos mismos se han movido así, porque les gusta el hecho de conocer gente nueva, y sus historias, o simplemente por solidaridad.

¿Por qué hacer autostop?

No olvidemos que aparte de viajar gratuitamente, hacer autostop también te aporta muchas otras cosas buenas (también al conductor): conocer gente que te cuenta historias que te ayudan a comprender mejor el país en el que estás, practicar un idioma si es diferente al tuyo propio, que te aconsejen sitios para visitar e incluso que te inviten a su propia casa a comer o dormir. Para nosotros hacer autostop está siendo una de las partes más bonitas y aconsejables de viajar.

El éxito depende del país

Según los países, la posibilidad de tener éxito es muy variada. Por ejemplo, en Argentina es muy fácil hacer autostop. Sin embargo, en Brasil, país vecino, la cosa se complica considerablemente. Aun así nosotros hemos conseguido hacer casi 4000 km de autostop en Brasil, por lo que a pesar de ser unos novatos en el tema, parece que no se nos da nada mal.

Autostop camión
En nuestro primer camión haciendo autostop. Un Volvo de 1991.

Cómo y dónde hacer autostop

Aunque en la entrada Autoestopistas. Primeras experiencias cruzando el estado Fluminense mencionamos brevemente cómo hacíamos autoestop, en esta queremos explicar más detenidamente cuáles son nuestras experiencias y cómo lo hacemos.

  • Lo primero es ubicarnos nosotros mismos y ubicar el destino al que queremos llegar. Si el destino está demasiado lejos, siempre está bien tener puntos intermedios de parada, por si se diera el caso de que no podemos abarcar esa distancia en un solo día.

  • Trazar la ruta. Google Maps es un gran aliado del viajero y puede ayudarnos a trazar la vía más corta y ver cuáles son las principales carreteras por donde pasa un mayor volumen de vehículos. También te puede ayudar cuando acaba tu trayecto en un punto inesperado. Puede que a medio km haya otra carretera que se une y recoja más tráfico, por lo tanto es conveniente andar ese trozo y mejorar tu posición. En el caso de no disponer de móvil siempre está la opción de preguntar a la gente local.
  • Buscar el punto estratégico. El lugar donde nos ubiquemos es primordial y puede marcar la diferencia. En algunas ocasiones, y sobre todo en ciudades, es interesante sopesar si conviene coger algún autobús que te deje en la carretera principal de salida hacia tu destino. Recomendamos ubicaciones donde el tráfico se ralentice: semáforos, cruces, badenes, etc. En estos puntos, la disminución de la velocidad hace que el conductor pueda inspeccionar mejor al posible nuevo compañero de viaje e incluso pueda interactuar. (Nosotros hemos llegado a tocar en las ventanas de los coches cuando han parado en algún semáforo). En caso de acabar en carreteras donde nada de lo anterior se da, es conveniente buscar puestos de gasolina o restaurantes de carretera. En cualquiera de los casos se debe cumplir que haya una buena visibilidad y el vehículo pueda parar sin poner en peligro su vida o la del resto. Nunca se debe hacer autoestop en cambios de rasante, curvas cerradas o carreteras sin arcén. También se debe evitar hacer autoestop en vías rápidas donde los vehículos pasan a gran velocidad. En estos casos los camiones, sobre todo, no suelen parar porque les cuesta mucho frenar y luego arrancar la marcha de nuevo.
  • Tener en cuenta la apariencia. Muchos conductores nos han dicho que no suelen parar, pero que al ver que éramos “buena gente” han decidido hacerlo. Nosotros no vamos de punta en blanco ni mucho menos, pero intentamos cumplir unos mínimos para hacer más fácil la decisión a los conductores: ir con ropa limpia, no estar sin camiseta, no estar bebiendo alcohol mientras se espera… cosas en las que realmente la gente se fija y tiene en cuenta a la hora de parar o no.

  • Buscar un buen punto de espera. Cuando ya estamos en el sitio donde queremos hacer autostop, miramos una serie de cosas que nos pueden ayudar a pasar la estancia. Por ejemplo, si tenemos que andar 100 metros más para estar en sombra, los andamos. Colócate de frente a los conductores para que puedan verte bien, en un lugar visible y con las mochilas cerca.Para que se nos haga menos pesado nosotros solemos hacer turnos de 10 a 20 minutos cada uno, mientras el otro escribe (como en este caso), lee o simplemente se sienta a ver pasar los coches.
  • Hablar de antemano con el conductor para ver dónde nos puede dejar. Casi siempre para hacer nuestro trayecto tenemos que pasar por varios vehículos que nos irán acercando poco a poco a nuestro objetivo. Es muy recomendable hablar con el conductor para que te deje en un sitio donde poder seguir haciendo autoestop, es decir, que cumpla los requisitos del punto 3. Hay ocasiones en que solo nos pueden acercar unos pocos km. En este caso, si estamos ubicados en un buen sitio, es mejor quedarse donde estamos que adelantar un poco y acabar mal parados en medio de una donde los coches pasan demasiado rápido.

Otras consideraciones:

  • Evitar hacer autostop de noche. No solo por el peligro que tiene intrínseca la noche para un autostopista, sino también porque los conductores no suelen parar. En el caso de que lo hagamos siempre es mejor ubicarse en sitios bien iluminados (bajo una farola, un puesto de gasolina…).
  • Seleccionar bien a que vehículo te subes. Normalmente la gente que suele parar es gente de buen corazón, pero también puede ser que tengan otros intereses ocultos. Utiliza la cabeza.
  • Escribir en cartones la dirección a la que vas puede ayudar. La verdad que nosotros lo hemos probado y no hemos notado diferencia entre usarlo o no.

Autoestop

  • Hacer alguna tontería a los conductores ayuda. Así es, más de dos veces han parado porque Eva y yo hemos levantado las cuatro manos que sumamos con el pulgar hacia arriba, al conductor le hizo gracia y paró.
  • Tener siempre una sonrisa. Puede ser que lleves tres horas esperando bajo un sol abrasador y tu humor no sea el mejor del mundo, pero estás ahí porque quieres y los conductores que pasan no saben el tiempo que llevas esperando. Nadie quiere ir al lado de una persona cabreada.

¡Al final todo se resume en aplicar la lógica y el sentido común!

Estas son los principales inconvenientes y ventajas que nosotros encontramos al hacer autoestop:

Inconvenientes

  • Pérdida de tiempo esperando
  • Peligrosidad según el sitio donde estés.
  • Sueles viajar de día por lo que en trayectos largos pierdes días enteros. Cogiendo autobuses nocturnos aprovechas más el tiempo.

Ventajas

  • Conoces muchas personas, cada una con una historia diferente
  • Recibes información del lugar de primera mano (situación política, tipos de comida, sitios para visitar, curiosidades…)
  • Aprendes idiomas
  • Viajas gratis y además, ¡te pones moren@!

Esperamos que la gente que está pensando en probar, pero todavía esta indecisa, o la gente que ya ha probado pero no ha tenido mucho éxito, se sienta con más herramientas y se lance a la carretera. 

Y tú, ¿haces autostop?