Guía práctica del autoestopista

Hacer autoestop/dedo/carona es un modo de desplazamiento muy común en algunos países. De forma hospitalaria y desinteresada un conductor transporta a un pasajero de un punto A a un punto B. Para ello, el autoestopista se coloca al lado de la carretera en el sentido en el que quiere desplazarse y hace un gesto simple que es reconocido internacionalmente; sacar la mano con el pulgar hacia arriba.

Autoestop
Eva haciendo autoestop a la salida de Jijoca, Estado de Ceará, Brasil

Lo que es algo que parece tan simple y fácil en realidad no lo es, y menos, en los tiempos que corren hoy en día. La inseguridad, por una parte, e individualismo y egoísmo, por otra, no juegan a favor de la gente que se desplaza de esta manera. Sin embargo, existe mucha gente que sí suele coger autoestopistas, ya sea porque ellos mismos se han movido así, porque les gusta el hecho de conocer gente nueva, y sus historias, o simplemente por solidaridad.

¿Por qué hacer autostop?

No olvidemos que aparte de viajar gratuitamente, hacer autostop también te aporta muchas otras cosas buenas (también al conductor): conocer gente que te cuenta historias que te ayudan a comprender mejor el país en el que estás, practicar un idioma si es diferente al tuyo propio, que te aconsejen sitios para visitar e incluso que te inviten a su propia casa a comer o dormir. Para nosotros hacer autostop está siendo una de las partes más bonitas y aconsejables de viajar.

El éxito depende del país

Según los países, la posibilidad de tener éxito es muy variada. Por ejemplo, en Argentina es muy fácil hacer autostop. Sin embargo, en Brasil, país vecino, la cosa se complica considerablemente. Aun así nosotros hemos conseguido hacer casi 4000 km de autostop en Brasil, por lo que a pesar de ser unos novatos en el tema, parece que no se nos da nada mal.

Autostop camión
En nuestro primer camión haciendo autostop. Un Volvo de 1991.

Cómo y dónde hacer autostop

Aunque en la entrada Autoestopistas. Primeras experiencias cruzando el estado Fluminense mencionamos brevemente cómo hacíamos autoestop, en esta queremos explicar más detenidamente cuáles son nuestras experiencias y cómo lo hacemos.

  • Lo primero es ubicarnos nosotros mismos y ubicar el destino al que queremos llegar. Si el destino está demasiado lejos, siempre está bien tener puntos intermedios de parada, por si se diera el caso de que no podemos abarcar esa distancia en un solo día.

  • Trazar la ruta. Google Maps es un gran aliado del viajero y puede ayudarnos a trazar la vía más corta y ver cuáles son las principales carreteras por donde pasa un mayor volumen de vehículos. También te puede ayudar cuando acaba tu trayecto en un punto inesperado. Puede que a medio km haya otra carretera que se une y recoja más tráfico, por lo tanto es conveniente andar ese trozo y mejorar tu posición. En el caso de no disponer de móvil siempre está la opción de preguntar a la gente local.
  • Buscar el punto estratégico. El lugar donde nos ubiquemos es primordial y puede marcar la diferencia. En algunas ocasiones, y sobre todo en ciudades, es interesante sopesar si conviene coger algún autobús que te deje en la carretera principal de salida hacia tu destino. Recomendamos ubicaciones donde el tráfico se ralentice: semáforos, cruces, badenes, etc. En estos puntos, la disminución de la velocidad hace que el conductor pueda inspeccionar mejor al posible nuevo compañero de viaje e incluso pueda interactuar. (Nosotros hemos llegado a tocar en las ventanas de los coches cuando han parado en algún semáforo). En caso de acabar en carreteras donde nada de lo anterior se da, es conveniente buscar puestos de gasolina o restaurantes de carretera. En cualquiera de los casos se debe cumplir que haya una buena visibilidad y el vehículo pueda parar sin poner en peligro su vida o la del resto. Nunca se debe hacer autoestop en cambios de rasante, curvas cerradas o carreteras sin arcén. También se debe evitar hacer autoestop en vías rápidas donde los vehículos pasan a gran velocidad. En estos casos los camiones, sobre todo, no suelen parar porque les cuesta mucho frenar y luego arrancar la marcha de nuevo.
  • Tener en cuenta la apariencia. Muchos conductores nos han dicho que no suelen parar, pero que al ver que éramos “buena gente” han decidido hacerlo. Nosotros no vamos de punta en blanco ni mucho menos, pero intentamos cumplir unos mínimos para hacer más fácil la decisión a los conductores: ir con ropa limpia, no estar sin camiseta, no estar bebiendo alcohol mientras se espera… cosas en las que realmente la gente se fija y tiene en cuenta a la hora de parar o no.

  • Buscar un buen punto de espera. Cuando ya estamos en el sitio donde queremos hacer autostop, miramos una serie de cosas que nos pueden ayudar a pasar la estancia. Por ejemplo, si tenemos que andar 100 metros más para estar en sombra, los andamos. Colócate de frente a los conductores para que puedan verte bien, en un lugar visible y con las mochilas cerca.Para que se nos haga menos pesado nosotros solemos hacer turnos de 10 a 20 minutos cada uno, mientras el otro escribe (como en este caso), lee o simplemente se sienta a ver pasar los coches.
  • Hablar de antemano con el conductor para ver dónde nos puede dejar. Casi siempre para hacer nuestro trayecto tenemos que pasar por varios vehículos que nos irán acercando poco a poco a nuestro objetivo. Es muy recomendable hablar con el conductor para que te deje en un sitio donde poder seguir haciendo autoestop, es decir, que cumpla los requisitos del punto 3. Hay ocasiones en que solo nos pueden acercar unos pocos km. En este caso, si estamos ubicados en un buen sitio, es mejor quedarse donde estamos que adelantar un poco y acabar mal parados en medio de una donde los coches pasan demasiado rápido.

Otras consideraciones:

  • Evitar hacer autostop de noche. No solo por el peligro que tiene intrínseca la noche para un autostopista, sino también porque los conductores no suelen parar. En el caso de que lo hagamos siempre es mejor ubicarse en sitios bien iluminados (bajo una farola, un puesto de gasolina…).
  • Seleccionar bien a que vehículo te subes. Normalmente la gente que suele parar es gente de buen corazón, pero también puede ser que tengan otros intereses ocultos. Utiliza la cabeza.
  • Escribir en cartones la dirección a la que vas puede ayudar. La verdad que nosotros lo hemos probado y no hemos notado diferencia entre usarlo o no.

Autoestop

  • Hacer alguna tontería a los conductores ayuda. Así es, más de dos veces han parado porque Eva y yo hemos levantado las cuatro manos que sumamos con el pulgar hacia arriba, al conductor le hizo gracia y paró.
  • Tener siempre una sonrisa. Puede ser que lleves tres horas esperando bajo un sol abrasador y tu humor no sea el mejor del mundo, pero estás ahí porque quieres y los conductores que pasan no saben el tiempo que llevas esperando. Nadie quiere ir al lado de una persona cabreada.

¡Al final todo se resume en aplicar la lógica y el sentido común!

Estas son los principales inconvenientes y ventajas que nosotros encontramos al hacer autoestop:

Inconvenientes

  • Pérdida de tiempo esperando
  • Peligrosidad según el sitio donde estés.
  • Sueles viajar de día por lo que en trayectos largos pierdes días enteros. Cogiendo autobuses nocturnos aprovechas más el tiempo.

Ventajas

  • Conoces muchas personas, cada una con una historia diferente
  • Recibes información del lugar de primera mano (situación política, tipos de comida, sitios para visitar, curiosidades…)
  • Aprendes idiomas
  • Viajas gratis y además, ¡te pones moren@!

Esperamos que la gente que está pensando en probar, pero todavía esta indecisa, o la gente que ya ha probado pero no ha tenido mucho éxito, se sienta con más herramientas y se lance a la carretera. 

Y tú, ¿haces autostop?

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