Cómo perdí 14 kg en 5 meses viajando: de fofi-sano a sano y punto.

Proceso de pérdida de peso

Primero tengo que aclarar que no somos ni dietistas, ni nutricionistas, ni médicos, ni vendehúmos milagrosos. Somos dos personas que tras un largo tiempo de viaje hemos ido ajustando nuestra dieta a las condiciones que nos rodeaban y hemos visto que es lo que mejor nos funciona para sentirnos bien por dentro y por fuera.

Yo, Sergio, logré adelgazar 14 kg en los primeros cinco meses de viaje y te puedo asegurar que no fue con ninguna dieta estricta, ni haciendo mucho deporte (sólo caminar), ni ayunando, ni con pastillas, ni proteínas, ni nada por el estilo.

¿Y cómo lo hice?

Antecedentes

Para contextualizar un poco todo esto primero tengo que contarte cómo soy físicamente y cuáles eran mis hábitos antes de empezar el viaje.

Tengo 30 años, mido 174cm y desde hace, por lo menos, 10 años utilizo la misma talla de ropa (aún conservo algunos pantalones que me ponía a los 18 años). Desde esa edad he ido variando mi peso entre los 73 y 76kg más o menos.

No he sido flaco, no he sido gordo, pero siempre he tenido mi barriguita, mi buen culo (algunos amigos me decían culo-cubano),  buenos muslos y buenos brazos. Hoy en día es lo que se conoce como un fofi-sano.

Dunas de Maspalomas

Abril 2016 en las dunas de Mas Palomas

Nunca he hecho dieta, he sido siempre muy glotón con la comida que me gusta y soy una de las personas más golosas que conozco. Eso sí, siempre he controlado no pasarme de la raya todos los días ni a todas horas.  Entre semana me cuidaba un poco más, pero los fines de semana ¡buffet libre!...Me ponía hasta arriba de la deliciosa comida de mi padre, de la pizza, kebab, burger o bocadillos con los amigos mientras nos tomábamos una o varias cervezas.

Siempre he hecho algo de deporte, no de forma continua pero sí iba picoteando un poco de allí y un poco de allá; gimnasio a temporadas, senderismo algún fin de semana, salir a correr cuando me entraba la locura, pasear con el perro…vamos nada serio, ni mucho menos constante.

Cambiando de aires, cambiando de hábitos

Como ya sabréis salimos a recorrer Latinoamérica de mochileros, moviéndonos a dedo y con un presupuesto muy ajustado. Lo cual implicaba andar bastante, cocinarnos nosotros o comer comida local y por supuesto una vida muy activa.

¿Qué comemos de viaje?

Comemos de todo pero no cualquier cosa.

  • Frutas, verduras y huevos: Compramos los alimentos frescos, locales y de temporada. Son más baratos, más saludables y suelen ser los alimentos que la gente del lugar consume (por algo será).
  • Conservas: Atún y legumbres. Ideales para preparar ensaladas variadas.
  • Carne: No compramos durante el viaje, sin embargo, los platos típicos en los países que hemos visitado todos incluyen algo de carne.

¡OJO! Evitar la carne picada y muy sazonada. Suele ser carne de baja calidad, pasada o a punto de pasarse, que especian mucho para que no se note.

  • Lácteos: Soy un adicto a los lácteos. Durante el viaje hemos evitado la leche porque a Eva no le gusta demasiado pero sí comprábamos queso fresco para alegrar un poco los platos y el paladar.
  • Cereales: Siempre tenemos pan, arepas, tostadas… y lo consumimos sobre todo en el desayuno. Pasta y arroz para comer.
  • Azúcares: Nada de bebidas azucaradas, no somos de consumir este tipo de alimentos pero sí que comemos algún capricho casi que cada día (la Nutella es nuestra perdición).
Comida casera

Arroz, tomates y plátano era nuestra base en las comidas.

Las ensaladas de legumbres son un descubrimiento; fáciles de preparar, nutritivas y muy ricas

¿Cómo es nuestro día a día?

Solemos levantarnos temprano pero cuando el cuerpo nos lo pide (dormimos unas 8h).

Desayuno: Preparamos el desayuno con calma y desayunamos tranquilamente hasta quedar bien saciados. El desayuno suele constar de:

  • Arepas, pan, tapioca, torta o lo típico del país en lo que pueda meterse comida.
  • Huevos revueltos
  • Banana frita
  • Café, panela, leche o batido de plátano.
  • Fruta: mango, papaya, plátano, uva, manzana…

Nos vamos a dar una vuelta por el lugar en el que estemos o salimos de nuevo a la ruta, depende, pero siempre implica caminar. No utilizamos el transporte público a no ser que queramos ir muuuy lejos. Por ejemplo, en la Habana andamos unos 15km diarios.

Cuando estamos estables en algún sitio solemos convertirnos en marmotas y aprovechamos para descansar, trabajar en el blog, ver pelis... No es un estado que nos dure demasiado, sobre todo a Eva, que enseguida le entra sarpullido de estar parada.

Diciembre 2016. Dos meses después de emprender nuestro viaje.

Diciembre 2016. Dos meses después de emprender nuestro viaje.

Comida: Si estamos en un país donde la comida es barata (toda Latinoamérica lo es) y estamos fuera de casa solemos comer en la calle el plato típico; prato feito en Brasil, bandeja paisa en Colombia…Se llame como se llame en Latinoamérica casi siempre es arroz, frijoles, carne, un poco de ensalada y las variantes del país; patatas, plátano frito,... Por Centro América empezamos a descubrir los tacos y en México ¡los amamos!

Después de comer es la hora de la siesta y la relajación.

Seguimos paseando  por la ciudad.

prato feito
El prato feito es el plato típico más económico que se sirve en Brasil.

Cena: Cuando estaba en España solía cenar muy tarde y seguidamente acostarme. Esto hacía que me fuera a la cama hinchado y pesado. ¡ERRROOOOOOR!

De viaje cenamos cualquier cosa; fruta, tacos, burritos, las sobras del medio día…lo que nos pillara en el momento pero en pequeñas cantidades. Eso sí, cenábamos muy pronto y tardábamos unas 2-3 horas en acostarnos.

Como ves no me privo de ningún tipo de alimento porque me gusta de todo.

Esta ha sido nuestra dieta durante nuestro viaje por Latinoamérica pero irá variando según los países que visitemos.

Lo ideal es ir adaptándose a la comida que te ofrece cada país.

Punta Gallinas

Febrero 2017. Esta foto está tomada en Punta Gallinas, el extremo norte de Sudamérica.

Sacando conclusiones

Creo que lo que más me ha ayudado a perder esos kg de peso extra que lastraba ha sido un cambio en los hábitos alimenticios pero sobretodo, poner en práctica la frase de:

“Desayuna como un rey, come un príncipe y cena como un mendigo”

El desayuno ha sido la comida más importante del día. Nos ponemos como los quicos desayunando y lo disfrutamos como niños.

En la comida (almuerzo) no nos privamos de nada tampoco pero suelen ser platos "saludables".

Cenar pronto, poco y ligero es la CLAVE. No irte pesado a la cama, con la digestión hecha, te ayuda a dormir mejor aparte de contribuir a perder peso.

La vida activa está implícita en un viaje y si viajas de forma económica y cuidas un poco lo que comes verás cómo sin quererlo vas eliminando esos kg que te sobran.

Así es como perdí los 14 kg de grasa, tengo el cuerpo más atlético y me encuentro más fuerte y mejor que nunca.

Cambios para el futuro

Aunque ahora mismo me encuentro bien, siempre se puede mejorar para encontrarse mejor uno mismo. Por ello quiero ponerme unos objetivos y compartirlos para que queden escritos (esto, dicen, ayuda a cumplirlos).

Mi propósito para el siguiente viaje:

  • 30 minutos de ejercicio por la mañana 3 veces a la semana (mínimo). Existen numerosas aplicaciones para el móvil con tablas para ejercitarse. Eva y yo las probamos al inicio del viaje pero lo dejamos de lado enseguida…
  • Dejar el azúcar. Es un reto complicado porque soy un auténtico adicto pero sé que es una DROGA que me controla y no me aporta nada bueno.

Si lo consigo y me va bien, ya os contaré en un próximo post cómo lo hice.

Septiembre 2017

Septiembre 2017. Gracias al ejercicio de subir y bajar escaleras para recoger fruta en Canadá logré definir un poco más sin perder peso.

Si te gusta... ¡COMPARTE!Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn